Alejandro Giraldo * colegio Agustín Gemelli
Apenas me voy acercando a aquel entorno que me ha visto crecer por 11 años. El característico aire fresco que respiro me da su tenue, pero tierna bienvenida a un año más de experiencias y conocimientos.
La joven mañana me invita a reflexionar, pues este año (curso undécimo) estaré sumido a la melancólica despedida de momentos, aventuras, emociones, amores, amistades y situaciones que han enriquecido mi existencia.
Es impresionante la velocidad en la que el presente toma forma de recuerdo y hoy apenas si soy capaz de evocarlo.
Ya en el interior de esta institución empiezo a recorrer la variedad y originalidad de cada rostro, que tomando en cuenta la filosofía gemellista, se me hace familiar a la de un hermano. Quizás este primer día de clase sea igual a los 364 días que acompañan este 2014; sin embargo, yo y cada estudiante, con su forma de ver y pensar, le daremos un sentido propio y único. Seguro este año lectivo estará lleno de retos, exigencias y expectativas.
Poco a poco vamos asimilando las sensaciones de seguridad, protección de la planta física e identidad institucional, y el calor humano de todo el personal nos motiva a estar con nuestras capacidades despiertas. Así que como estudiantes debemos dar todo nuestro potencial y demostrar que somos competentes y ejemplos de la juventud.
Hoy doy gracias a Dios porque me siento feliz y agradecido de que no sea un día normal. Hoy es el día que entré al colegio Franciscano Agustín Gemelli.
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