
Los ojos se deslumbran ante tanta belleza cuando se recorre el Nevado del Ruíz por la vía que lleva de Caldas al Tolima. Las huellas que permanecen a pesar de los años en el paisaje parece que no quisieran borrarse para recordar el poder de la naturaleza. Memoria

En este punto, en Villahermosa (Tolima) es donde se unen los ríos Azufrado y Lagunilla en donde desembocó la avalancha.

Cuenca río Lagunilla, camino a Murillo y Libano.

Esta es la estación hidrometrica que tiene instalada el Instituto de Hidrología, Metereología y Estudios Ambientales en el puente Gato Negro, que pasa sobre el río Lagunilla que comunica a Libano con Villahermosa (Tolima).

Los campesinos salen desde temprano y a muy bajas temperaturas a arriar el ganado por las trochas de las montañas que comunican a Murillo con el Nevado del Ruíz.

A lo largo de la vía del páramo se divisan las huellas devastadoras que dejó la avalancha.

Este es el río Lagunilla, en donde la avalancha cogió más fuerza. El puente que se ve, lo arrastró la tragedia hace 30 años. Lo construyeron de nuevo al año y medio. Unos 500 metros arriba esta el río Azufrado.

Los habitantes de Murillo pueden contemplar cada día la belleza e imponencia del Nevado del Ruíz. Asi lo pueden contemplar en las mañanas y muchas veces también en las tardes.

La cascada en río Azufrado parece pintada en la foto, en medio de las huellas que se asimila a un desierto.

Paisaje de contraste. El glaciar del Nevado del Ruíz con los frailejones en el sector del Sifón en Casa Bianca (Tolima), en la vía que lleva a Murillo por el Nevado del Ruíz.

Los habitantes de la zona aprovechan cuando sale el sol, para lavar su ropa y extenderla como si estuviera colgando de las nieves perpetuas del Nevado.

Los habitantes del Libano aun recuerdan como la noche del 13 de noviembre de 1985 las calles y los techos quedaron cubiertos por arena y piedras prendidas.

Han pasado 30 años, y las huellas de la avalancha permanecen en los caminos y paisajes del Nevado del Ruíz.

La belleza e imponencia del paisaje es lo que deslumbra a los turistas que toman esta ruta para disfrutar de la variedad que tienen nuestros paisajes colombianos.

Miles de personas acuden al cementerio de Armero, a la tumba de Omaira a pedirlemilagros. Los agradecidos con ella porque se le concedió su petición han convertido el lugar en un gran altar.
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