LA PATRIA | Manizales
"Mientras en países como Estados Unidos, España y Brasil, se declaran días de luto nacional por muertes violentas, en Colombia la naturalización del conflicto y los homicidios es tan alarmante que las altas cifras de homicidio que sufre el país parecieran no escandalizarnos más". Eso escribió el técnico en investigación criminal Jorge Enrique Tello Pedraza, especialista del Instituto Nacional de Medicinal Legal.
El citado fragmento introduce a la presentación del informe de homicidios en Colombia en el 2012, publicado en la revista Forensis: datos para la vida, pero bien puede aplicarse para el año pasado o para cualquier región del país.
Las cifras de la Policía muestran que en los últimos 14 años en Caldas, murieron asesinadas cerca de 9 mil 500 personas. Sin embargo, la perspectiva del análisis institucional es sobre la reducción.
Por eso destacan que en lo corrido de este siglo, hay una histórica baja en estos hechos, pasando del año con más homicidios que fue el 2002 (1.271) al de menor cantidad que fue el 2013 (294).
Hay que recordar que el periodo 2002-2008 formó parte de la década y media en la que el conflicto armado golpeó duró en territorio caldense con múltiples homicidios ante las acciones de la guerrilla y los paramilitares, sobre todo en el oriente, norte y parte del occidente.
Dependiendo del lente con el que se le mire se puede decir que es positivo que el año pasado hayan dejado de matar a mil personas y, en cambio sean cerca de 300 los asesinados.
A la luz de la tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes también el departamento muestra una notoria mejoraría. En el 2002, por ejemplo, la tasa era de 110 asesinatos por 100 mil habitantes, solo superada por Arauca (169), Caquetá (137), Antioquia (125) Valle (111).
La tasa caldense desciende en los años siguientes, según Medicina Legal. 2004 (43), 2005 (40), 2006 (42), 2007 (39), 2008 (40), 2009 (35), 2010 (35), 2011 (32) y 2012 (28).
En los 10 años recientes su tasa es mejor que las de los otros departamentos del Eje Cafetero. En el 2012 en Quindío fue de 41 y en Risaralda de 39. Es más Caldas ha estado por encima de la tasa nacional que en el 2011 fue de 35, en el 2010 de 38 y en el 2009 de 39.
Fue estrategia: Policía
El comandante de la Policía de Caldas, coronel David Benavides Lozano, resumió en dos partes las causas de la disminución paulatina de los asesinatos.
Primero, el análisis del problema de cada jurisdicción, lo que le permitió a las autoridades atacar todo el componente delincuencial, ya que no se trató solo de reducir el homicidio sino también los otros hechos generadores de violencia, entre ellos el microtráfico.
En este sentido dejó entrever que el trabajo en cada sitio llevó a la Policía a conocer las estructuras de los grupos de microtráfico, para después desarticularlas. Anotó que de la acción de estos grupos, que se organizan para la distribución de estupefacientes, se producían homicidios.
"Cuando el delincuente ve el negocio le resulta rentable quiere el control y por eso recurre a la fuerza para lograrlo y mata por ello".
El segundo enfoque de la reducción, según el coronel Benavides, fue el aumento de los niveles de seguridad en Caldas, que hoy es un territorio en postconflicto. "Algunos se desmovilizaron, otros fueron capturados, o se erradicó la subversión; eso ayudó a la reducción", indicó el oficial.
Al respecto recordó que cada comandante que le antecedió hizo su parte para lograr que bajaran los delitos y entre ellos, en el caso concreto, los homicidios.
Hasta cuánto bajarán
Benavides Lozano planteó que llegará un momento en el que la reducción será mínima, hasta el punto de no notarse. En este sentido señaló que la situación del homicidio en Caldas pasa por la intolerancia. "El año pasado no tenemos más de dos homicidios que sean por hurto".
Llamó la atención sobre situaciones extremas sucedidas en Manizales como el caso del hombre que mató al hermano por un desacuerdo en el pago de una factura de servicios públicos. El caso lo registró LA PATRIA el pasado 5 de diciembre. La víctima fue Élkin Mauricio Villegas Arango, de 26 años. El hecho sucedió en el Centro de la ciudad.
Comentó que son numerosos los sucesos en los que en medio de tragos se matan entre amigos y familiares. "Al otro día los victimarios no se acuerdan qué hicieron y el drama es doble para los parientes", señala. "Nos estamos matando por nada", reiteró el comandante de la Policía de Caldas en diálogo con LA PATRIA.
Agregó que cada fin de semana está destinando el doble de la fuerza que se emplea en semana para cubrir todos los eventos en Manizales y en los municipios de Caldas. "Realizamos el plan cierre de establecimientos, que consiste en vigilar las zonas de negocios nocturnos y las calles hasta que el último ciudadano se acueste", con ello explicó que buscan evitar que se encuentren y se maten entre personas en estado de alicoramiento, que han tenido roces durante la rumba.
Por último llamó la atención del cuidado de los jóvenes y las responsabilidades de los adultos. "Con el horario de restricción de menores sucede que cuando llevamos a adolescentes al centro de atención y llamamos a los papás, nos responden que bien podemos hacer lo que queramos porque los adultos, ya no son capaces de manejarlos. A las 6:00 de la mañana los dejamos ir y nadie sabe cómo llegarán a la casa o si se irán para otro lado", concluyó el oficial.
Consecuente con el análisis del coronel Benavides, el especialista Enrique Tello señala lo siguiente: "Para conocer la problemática del conflicto histórico colombiano, solo hace falta ver, leer o escuchar los informes de muertes violentas diarias asociadas al homicidio y continuar con las rutinas cotidianas como si nada hubiese pasado"
Su apreciación inmediata es: "La desigualdad y la intolerancia social, los modelos binarios de distribución de poder, y la indiferencia política, social y religiosa, entre otras, así como la identidad u origen étnico, son factores que hacen una sociedad frágil y vulnerable a los hechos violentos".
Manejo del duelo
La pérdida de un ser querido siempre produce desolación, más cuando fue arrebatada en un asesinato. La psicóloga María Luz Gómez de Montoya explica que el duelo después de una muerte llega de inmediato y debe vivirse de la misma forma, porque si se prolonga más de tres meses se vuelve patológico.
Indica que el duelo tiene cuatros fases, que son la negación, el conflicto, la resolución y la aceptación, en esta última por fin se comprende que la persona se fue solo físicamente. Gómez de Montoya recomienda manifestar siempre los sentimientos, aprender a dejarlos fluir para evitar el duelo de ese ser querido.
"El inconsciente asume las conductas en el momento en que las está elaborando, por eso hay que mirar las situaciones críticas y asumirlas replanteándolas, es decir, dando herramientas para que avancen", concluye la profesional.
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