
Sergio Villamizar D. | COLPRENSA | LA PATRIA
Monumento Nacional desde 1959 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1995, Santa Cruz de Mompox, o Mompós, como también se le conoce, ha sido el mejor escenario para películas como “Crónica de una muerte anunciada” o series como “Escalona” y “La Momposina”, y pese a ello, sigue siendo una joya por descubrir por los colombianos y los extranjeros que siempre están en búsqueda de atractivos turísticos en los que se combine la historia, la belleza arquitectónica y un paisaje natural sin igual, como el que esta población posee.
Sus festivales de cine y ahora de jazz, se convierten en otro de sus atractivos, además de sus famosas artesanías de filigrana, lo que la convierten en uno de los destinos imperdibles del departamento de Bolívar. Sin embargo, las dificultades para llegar a ella, pese a estar situada a orillas del imponente Magdalena, hacen que no cuente con la afluencia de turistas que merece.
Se encuentra a 248 kilómetros de Cartagena, la ciudad que sin duda sería su socia turística estratégica. Su trayecto demora entre 9 y 10 horas de camino, por la precariedad de las vías y la necesidad del uso del ferry para cruzar el Magdalena en uno de sus puntos, sin contar que varios de los proyectos de puentes, en otros municipios, son trabajos que están en ejecución, algunos desde el año 2009.
Similar ha ocurrido con el proyecto de ampliación del aeropuerto, vital para tener la posibilidad de contar con vuelos comerciales. Se dice que para este 2013 podría ser una realidad o al menos iniciar la ejecución de obras, pero ya en varias administraciones anteriores ha sido una promesa incumplida.
El cambio ya empezó
Los cambios han comenzado en una tarea nada fácil de desarrollar, pues en ello deben intervenir actores de la administración local, departamental, así como del Gobierno nacional.
Se inició por la Plaza de la Concepción por ser el lugar fundacional de Mompox, la cual fue entregada el pasado mes de agosto, que no ha estado ajena de polémicas, aunque la ciudadanía se ha apropiado del lugar de la mejor forma.
Muchos argumentaron que las reformas en la restauración del lugar podría hacer perder el legado histórico de la ciudad.
Esa plaza presentaba un serio abandono y hasta el momento de la intervención era utilizada como estacionamiento de todo tipo de automotores de transporte para pasajeros, con una capa de concreto que estaba alterando seriamente la infraestructura de las construcciones de la zona.
“Se restituye un pavimento rígido en concreto por un piso que estuviera acorde y no afectara las viviendas aledañas. Los pisos en Mompox originalmente eran en tierra lo que generaba un efecto de transpiración para que la humedad no se subiera por los edificios, pero al sellar los pisos con concreto esa humedad iba directamente a los muros, además que iba en choque contra el paisaje arquitectónico”, comentó Pablo César Amaris Albarracín, arquitecto delegado del Ministerio de Cultura en Mompox.
Se invirtieron cerca de 2.900 millones de pesos, en una obra que no sólo tuvo un efecto visual, también en su temperatura, “el efecto se sintió de manera instantánea cuando pasamos de un piso articulado como es el adoquín, de un pavimento rígido. El cambio fue del cielo a la tierra. Hace un año no veías a nadie en la plaza porque el calor era insoportable, ahora pueden caminar hasta descalzos", continuó el arquitecto delegado.
Se incluyeron siete especies nativas de árboles junto a un mobiliario fijo elaborado por artesanos momposinos con bolardos que separan el área peatonal con un diseño de filigrana.
Esta obra contó con varios retrasos en la entrega, lo cual también ha generado críticas. “Las pasadas olas invernales que han azotado esta zona del país hicieron que se presentaran varios retrasos en las obras. Además, encontramos problemas con el alcantarillado, por lo que lo más conveniente era prestarle una solución a ello para evitar que en un futuro próximo se tengan que deteriorar las obras ejecutadas”, comentó el arquitecto Juan Luis Isaza Londoño, integrante del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural.
Se incluyó la calle San Juan que cuenta con un jardinel que índica el área peatonal de la vehicular, junto a una alineación de los andenes para que no genere peligro por la desigualdad que es usual en Mompox, que además de no ser estéticamente adecuada, genera riesgos para la comunidad.
La respuesta de la población ha sido casi inmediata. Luego de ser un polvoriento parqueadero, ahora es lugar de encuentro, donde los niños juega, se realizan exposiciones y se realizan aeróbicos.
Claro que no todo es color de rosa. La belleza de la plaza se ve opacada por el Mercado Público, un inmueble que requiere de una restauración pero esta debe ser realizada por parte de la Gobernación de Bolívar.
“En el 2006 en un contrato 190 millones más adición, pero sólo hasta hace cuatro meses terminaron la primera fase. Ya se contrató la segunda fase, pero por temas de vigencia se está demorando más. La idea es que sea un centro artesanal, lo que embellecería el lugar”, dijo Pablo Amaris.
La cosa antes de mejorar tiende a complicarse, pues la semana pasada se presentó allí un incendio, posiblemente provocado por la cantidad de indigentes y personas que consumen todo tipo de drogas, lo que haría que se aumentaran los trabajos de restauración, con una mayor demora y un aumento en la inversión.
Pero esta, La Plaza de la Concepción, es el primer paso en los proyectos del Ministerio de Cultura para el lugar, ahora interviniendo las albarradas, que son la zona donde la población colinda con el río Magdalena, las cuales se espera convertir en un lugar ecológico, de turismo, recreación y deporte.
Y la polémica ha continuado, pues algunos afirman que se están haciendo las albarradas, que son el muro de contención que protege la ciudad del río, con materiales incorrectos.
Estudios hechos por arquitectos y especialistas de la región han mostrado que estas albarradas no son producto de un solo proyecto, que fueron realizados por los vecinos, cada uno con diferentes materiales y técnicas, por lo que la recuperación se hizo desde cero.
De hecho, se amplió el campo de acción del centro histórico, apropiándose de espacio como jarillones, creados para contrarrestar la fuerza del agua del río Magdalena, donde ahora se podrá disfrutar de un bello paseo ecológico.
Algunas obras provisionales se ejecutaron para prevenir que la ola invernal afectara el Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad. “Estas las debimos hacer de emergencia y en poco tiempo van a ser intervenidas pues ya cumplieron su cometido”, finalizó Isaza.
Según el arquitecto Pablo Amaris: “En el 2013 seguiremos por Santa Bárbara hasta la calle 6 que es la Albarrada sur, así como la Albarrada norte que va de la Plaza de la Concepción hasta San Francisco”.
Pero antes de iniciar estas adecuaciones se debe iniciar con una actualización de redes. Mompox tiene un serio problema de redes que no se han renovado, por lo que hay que cambiarlas. “Funciona en un 15 por ciento, y cuando se empezó a generar servicio de agua potable las 24 horas del día, esta tubería no resistió, por lo que se debió volver al suministro por horarios y sectores“, comentó el arquitecto delegado por el Ministerio de Cultura.
Otra de las zonas a intervenir será el bosque Santander con el borde de agua, dividido en dos tramos. El Ministerio ya tiene apropiado los recursos, que incluye la Plaza de San Francisco con una inversión de casi seis mil millones de pesos.
Inquietudes de la comunidad
Una de las inquietudes de la ciudadanía es que a Mompox le pueda suceder lo que otras ciudades, patrimonio histórico, han sufrido, como el caso de Cartagena, donde la zona histórica se ha valorizado a tal punto, que los cartageneros han sido desplazados.
“Queremos que sea el mismo habitante que continúen con el comercio pero sabiendo que lo debe prosperar con la dinámica del comercio y el buen uso del espacio público. El Ministerio de Cultura contrató a través de una firma un estudio de impacto inmobiliario, con el fin de poder identificar y establecer una serie de estrategias locales para regular este tema a través de instrumentos de gestión como la plusvalía o valorización, donde si una casa cambia de valor por concepto de dicha plusvalía, por el mejoramiento de su entorno, el municipio tiene derecho hasta de un 50 por ciento sobre el incremento de ese predio”, manifestó el arquitecto Almaris.
Pese a esto, con preocupación, muchos ven como personas de otras regiones están adquiriendo predios, por debajo de su costo real actual, en las zonas que serán intervenidas, que luego de las obras seguramente tendrán un valor mucho más alto, por lo que las alarmas están encendidas desde ya.
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