
De nuevo los delincuentes se ensañaron con la juventud y la niñez en Bogotá. Y otra vez un simple celular fue la razón por la que un jovencito de 16 años, que estaba a pocos días de graduarse como bachiller, fue vilmente asesinado.
Repudio, rabia e impotencia deja este hecho de violencia que enluta no solo a la familia del adolescente Rodrigo Andrés Estepa, quien fue la víctima mortal, sino a una comunidad estudiantil que le exige a las autoridades garantías para movilizarse con un poquito de seguridad de la casa al colegio y viceversa.
“Si no tenemos seguridad para ir a estudiar... Entonces qué hacemos?... No vamos al colegio...”, se preguntaba una compañerita del colegio de Andrés, quien con una pancarta en mano ayer caminaba hacia la alcaldía de Rafael Uribe a manera de protesta por el hecho ocurrido la noche del jueves, donde el joven estudiante de grado 11 perdió la vida.
Andrés, según sus familiares, era un niño que soñaba todo el tiempo. Un jovencito que buscaba cualquier pretexto para fijar su mente en el futuro y verse reflejado unos años adelante. “Quería ser ingeniero civil. Quería siempre estar jugando fútbol, su deporte favorito” recuerda María Estepa, su tía.
A ‘Tito’, como le decían a Andrés, solo le faltaban 15 días para obtener su grado como bachiller. El año pasado había cursado once y había terminado sus materias excepto una: cálculo. Por tal razón tuvo que asistir al colegio a una nivelación académica de dos meses, la cual ya estaba por finalizar. Otro de sus sueños estaba a punto de realizarse.
Rodrigo Andrés era un joven alegre y lleno de vida. Entre sus amigos era un líder, un bacán, pero afuera, en la calle, era alguien más callado.
El haber perdido a su padre unos años atrás lo hizo madurar más rápido. Pasó a ser el hombre de la casa y la compañía de sus dos hermanas y su señora madre. Por tal razón este futuro ingeniero, buen jugador de fútbol e hincha a morir de Millonarios, era el consentido de su hogar.
Andrés estudiaba en la tarde. Vivía en el barrio San Pablo en Rafael Uribe Uribe. La jornada académica del colegio Restrepo Millán (donde estudiaba) la terminaba sobre las 6:00 de la tarde.
El jueves él salió del plantel con un par de amigos, con los que casi siempre se iba hacia su hogar. Unas cuadras más adelante, antes de llegar a la Avenida Caracas, a los estudiantes, quienes llevaban la sudadera del colegio, les salieron al paso tres delincuentes e intentaron robarlos.
Ellos no pretendían dejarse de los ladrones y opusieron resistencia al robo. Los delincuentes, quienes estaban armados con navajas, sin el mayor reparo, atentaron contra los estudiantes y emprendieron la huida. Dos compañeritos de Andrés fueron heridos en el hecho, pero él, ‘Tito’, llevó la peor parte. Le propinaron una puñalada en el pecho, a la altura del corazón.
Aunque él y sus amigos fueron trasladados a un centro asistencial, allí Rodrigo Andrés Estepa permaneció con vida tan solo 14 minutos.
20 MILLONES POR LOS CRIMINALES
El comandante de la Policía de Bogotá dio a conocer que se van a entregar hasta 20 millones de pesos por información que conduzca a la captura de los hombres que atracaron y asesinaron al estudiante de 11 y que dejaron heridos a dos de sus amigos.
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