
La noticia de la muerte de Helí Toro en 1980, es uno de los recuerdos que con más jocosidad recuerda el músico manzanareño en la larga trayectoria del Cuarteto Imperial, que ajusta este año sus bodas de oro.
Toro recuerda el suceso: "Habíamos ido a trabajar a una población llamada Veradero y regresamos a las 4:00 de la mañana a Buenos Aires. A las 11:00 a.m. tocaron la puerta y fue grande mi sorpresa al ver a un poco de colegas que se asustaron al verme. "Qué pasa muchachos, a qué se debe la visita", les pregunté. No sabían qué decirme. "Vinimos porque en la radio y los diarios lo dieron por muerto, luego de un accidente", dijeron. Todo el día sonó el teléfono y finalmente empezaron a desmentir la noticia", relató Toro.
El compositor y exponente de la cumbia recordó que fue en Quimbaya (Quindío), donde empezó a gestarse la historia del Cuarteto. Hijo de un padre peluquero y una madre docente, el joven Helí aprovechó que su madre ejercía en dicha población y se ocupó en un empleo como educador. Seducido por la música desde chico, "a mis padres les gustaba tocar la guitarra como un pasatiempo y mi madre me enseñó los primeros acordes", puso una academia donde dirigió coros y formó su primer conjunto musical. De allí comenzaría una larga labor de adherir músicos a su conjunto, lo que comenzó con Trío Santa Cecilia.
"Luego me recomendaron que el nombre no era comercial y se me ocurrió el nombre Imprerial", recuerda el hombre en referencia al Trío Imperial, que tiempo después se convertiría en el reconocido Cuarteto, embajador de la cumbia nacional.
Por las filas del grupo han pasado numerosos artistas, pero siempre ha permanecido la figura de Helí Toro, quien como es corriente entre los músicos, se la ha tenido que ver con veleidades, egos y peleas de todo tipo que, cuenta, ha sabido sortear hasta llegar al medio siglo.
Por ello acaba de publicar el libro El imperio de la cumbia, 50 años del Cuarteto Imperial, en donde recopila toda la historia, algunas canciones y los intérpretes que han pasado por el grupo. "El libro lo empecé a escribir hace 25 años, cuando estábamos en Argentina, pero había aplazado el proyecto. Ahora que se cumplen los 50 años, quise reanudarlo", expresó.
De los numerosos conciertos que ha ofrecido, Toro recuerda especialmente cuando llenaron el estadio de Vélez Sarsfield, en Argentina, al cual ingresaron 40 mil espectadores, en tiempos en que la cumbia estaba en todo su esplendor en Latinoamérica.
"Otra de las grandes presentaciones fue cuando le batimos el récord de asistencia al Boca Juniors, luego de la gira que hicimos por Ecuador, Perú y Bolivia. El máximo de espectadores que había ingresado al estadio de Boca había sido 40 mil asistentes, y nosotros logramos convocar a 55 mil", recordó el músico, que en los inicios de la banda cobraba cerca de $20.000, y en la época de furor del cuarteto, llegó a facturar 30 mil dólares por presentación.
Helí recuerda: "jamás se pasó por mi mente la idea de aprender acordeón y no pensé que al obsequiarme el instrumento un gran amigo, este me iba a hacer conocer a través de las grabaciones en todo el mundo". Dice que luego de tenerlo se dedicó a aprender a interpretarlo lo más pronto posible y lo hizo por sus propios medios, sin profesor. "Jamás imaginé que Arnoldo y Hugo, al regalarme el acordeón, estuvieran participando en algo que cambiaría mi vida artística. Con ese instrumento he hecho bailar a millones de personas en todo el mundo".
El nuevo sencillo del grupo se titula El baile del indio, canción con la que rinden homenaje a las comunidades indígenas de América. El tema, que está disponible en internet, tiene el mismo toque fiestero de las últimas salidas del conjunto como Anillo de humo y Bordeando la pista.
Entre tantas vivencias en este medio siglo de historia, Helí Toro recuerda dos hechos puntuales: "Durante el recorrido del Cuarteto Imperial, desde Colombia hasta Argentina, fueron innumerables las anécdotas", recuerda.
-"En Ecuador, el primer país que visitamos, el representante que iba con nosotros y no había programado en Quito, mientras dormíamos se levantó, empacó su ropa y nos dejó una nota que decía: "Me vuelvo para Colombia porque extraño a mi familia". Se nos trajo una guitarra y el dinero de las dos últimas actuaciones que habíamos hecho".
-"En Bolivia nos pasó algo curioso. Llegó un circo y algunos de los artistas se hospedaron en el hotel donde nosotros estábamos y uno de los integrantes del Cuarteto enamoró a la rubia del circo y salió con ella. Resulta que la rubia era la mujer de un enano del circo. Alguien le contó que ella había salido con uno del grupo y se vino a nuestra habitación dispuesto a pelearse con el que fuera.
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