
Colprensa| LA PATRIA
—Niños, ¿cuál es la música tradicional de Colombia?—, preguntó Raúl Castillo a sus alumnos de música el primer día de clase.
—El reguetón—, respondió uno de los pequeños sin levantarse de la silla.
En ese momento el maestro supo que debía enfocar sus clases a que los pequeños reconocieran los ritmos autóctonos del país y la región.
Desde entonces, y gracias a los 40 minutos diarios de clase musical, los niños aprendieron a reconocer pasillos, bambucos, cumbias y demás. También reconocen las notas del pentagrama y algunos instrumentos.
Castillo escogió a los más pilosos en el tema y formó con ellos el El coral del jardín infantil El Porvenir, que en sus 37 años de historia no había tenido un grupo de este tipo.
Los 25 niños entre 3 y 5 años debutaron ayer en el puente de Guadua en las acostumbradas veladas culturales de Aguas Kpital, por lo que intensificaron sus ensayos.
“Niños acomódense para cantar”, les di,ce amablemente el maestro con pinta de roquero y los pequeños se forman al instante.
Aunque Carrillo incursionó en el mundo musical por su pasión al rock, empezó a buscar las raíces musicales de la región y le quedó gustando.
Con su pinta alternativa, rastas en el cabello y su inseparable guitarra acompaña a sus pupilos a la hora de entonar las notas.
“Niños vamos con el bambuco ‘Lunita clara’”, dice y ellos empiezan a cantar de inmediato.
El trabajo de los últimos meses se nota en la entonación y la concentración de los estudiantes de párvulos, jardín y prejardín.
Unos se contonean al ritmo de la música y otros se quedan estáticos.
“Los niños son muy inteligentes y absorben de inmediato todo lo que les enseñamos. El problema es que se desconcentran muy fácilmente y debemos aprovechar al máximo los momentos en que están conectados”, explicó Castillo.
La creación del coral hace parte de la estrategia ‘Música para la Convivencia’, del Ministerio de Cultura. También reciben el apoyo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
Esta es la primera vez que el maestro, que lleva 15 años en el mundo musical, trabaja con menores de cinco años.
En Venezuela formó un coral con niños entre 8 y 9 años.
—¿Profe vamos a llevar los palos de lluvia?—, preguntó Any Gisell, 5 años.
Los pequeños cantantes no solo aprenden letras y entonación sino también a crear sus propios instrumentos. Con material reciclable construyeron su propio instrumento de percusión en el salón de clase.
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