
Se le quiebra la voz cuando habla sobre sus estudiantes y los recuerdos que tiene de Manizales. Alcanzan a salírsele algunas lágrimas refiriéndose a la calidad humana y talento de sus pupilos que hoy son profesionales. Esa es Marina González Bustamante, pianista cartagenera, pero con corazón manizaleño.
Su paso por la ciudad, que iba a ser relativamente corto, duró 14 años. Llegó en 1995 como docente ocasional al Departamento de Música de la Universidad de Caldas proveniente del Conservatorio de la Universidad del Atlántico.
Recuerda que en esa época la directora era Olivia Manchola Lastra, gestora del nacimiento del programa de Licenciatura en Música de la institución, quien la convenció de quedarse en Manizales nombrándola profesora de piano de la carrera que cumplió 25 años en noviembre del año pasado.
En 2008 se radicó en España por cosas del corazón, como ella define esa decisión. El pasado miércoles llegó a la capital de Caldas para reencontrase con sus alumnos, colegas y amigos en un concierto de piano que ofreció como concertina en la Octava Temporada Internacional de Música de Cámara de la Universidad Nacional. El recital se llevó a cabo el pasado viernes en el auditorio del campus Palogrande con una excelente recepción del público que disfrutó de la música de una vieja conocida de la ciudad.
- ¿Qué recuerdos tiene de Manizales?
Muy bellos recuerdos. Desde que llegué me encantó la ciudad, su clima agradable y variado, la calidad humana de sus habitantes y, por supuesto, el talento de mis alumnos.
- Se nota que la marcaron sus alumnos ¿Cuál fue la razón?
Es difícil definirlo en una palabra. Eran chicos que comenzaron de cero, hicieron un recorrido excelente, procesos brillantes de enriquecimiento profesional mutuo. Conservo una bonita relación con la mayoría de ellos, que perdura hasta hoy, gracias a ese entendimiento y pasión que nos unía a aprender los unos de los otros. Hoy es un orgullo verlos triunfar como pianistas y docentes en República Dominica, Medellín y Manizales.
- ¿Qué la marcó de la ciudad?
El ambiente cultural de Manizales, el público es muy receptivo. En esa época salían avantes con proyectos quijotescos como el Taller de Ópera y la Orquesta Sinfónica de Caldas.
-¿Cómo percibe ahora ese ambiente cultural?
Dada las dimensiones y limitaciones presupuestales siendo un departamento que no tiene grandes industrias se hacen grandes esfuerzos con proyectos con mucha repercusión social como la Temporada Internacional de Música de Cámara de la Universidad Nacional, la oferta cultural de la Universidad de Caldas y demás instituciones de la región.
- ¿Por qué decidió salir de la ciudad?
Por asuntos sentimentales, me enamoré de un español, intentamos quedarnos aquí, pero él estaba muy arraigado allá. A Dios gracias que por ese lado me compensó (risas) con un esposo excepcional. La vida te da cosas, pero te pide sacrificar otras.
- ¿Cómo es su relación con el piano?
Empecé muy pequeña a estudiar el instrumento gracias a que mi familia me llevaba al conservatorio. Fui profundizando mis conocimientos en el bachillerato, y cuando me gradúe debía tomar la decisión de seguir mi vida profesional junto al instrumento o tomar otras opciones, y con el piano me siento realizada.
- ¿Por qué eligió estudiar al compositor caleño Luis Carlos Figueroa?
Su obra me parece increíble, me apasiona, estoy dedicada a las aplicaciones y repercusión pedagógica de su repertorio pianístico.
La cartagenera comenzó su formación musical en el conservatorio Pedro Biava, de Barranquilla, donde fue alumna del profesor Gunter Renz. Se ganó una beca del Icetex que le permitió estudiar en el Colegio Musical adjunto al Conservatorio Tchaikovsky, de Moscú, con las profesoras Olga Zhukova, Galina Missierova, Tatiana Golik y Tina Bernblüm. Su formación la continuó en el Conservatorio de Rimsky-Korsakov de San Petersburgo, bajo la tutela de Liudmila Umanskaya, discípula de Samuel Feinberg, en la especialidad de piano, de Irena Radina en acompañamiento y Tatiana Varonina en música de cámara. Allí recibió su grado como pianista concertista, profesora, acompañante y ensamblista de cámara. Es maestra en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana y ha realizado cursos de perfeccionamiento con los profesores Boris Berman y Joel Lester en la Universidad de Alcalá de Henares. En la actualidad realiza un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid, teniendo como director de tesis al maestro Luis Noaín.
Ha obtenido distinciones en el Concurso Teresa Carreño, celebrado en Caracas (Venezuela), primer puesto en el Concurso Festival Música sin fronteras, en Druskininkai (Lituania), primer lugar en el Forum Internacional de Interpretación Musical y Pedagogía, en Lonigo (Italia).
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