LA PATRIA | MANIZALES
Ahora la gente de los barrios El Carmen, 20 de Julio, Jesús de la Buena Esperanza, Solidaridad y Barrios Unidos descansará de los robos de alias Chegui, quien intimidaba a los pobladores y a los distribuidores de los negocios con navajas y armas de fuego.
Con apenas de 22 años ya era un temido delincuente, especializado raponeo, atraco y robo de celulares y pequeñas cantidades de dinero en sitios solitarios y oscuros. Luego escapaba de la Policía saltando muros y escabulléndose por callejones estrechos de los mencionados barrios.
Luego de una orden de captura por el delito hurto calificado en concurso con porte ilegal de armas de fuego, emanada por el Juzgado Séptimo Penal Municipal, con Función de Control de Garantías, seis investigadores llegaron hasta la carrera 27 con calle 20, vía pública del barrio 20 de Julio.
Allí cubrieron todas los costados del sector y evitaron que Chegui se fugara el pasado jueves, 5 de marzo, en la mañana.
Una de sus víctimas del barrio 20 de Julio narró que Chegui madrugaba, y desde las 5:30 de la mañana se dedicaba a robar, especialmente a los niños que salían para el colegio. También a ancianos y a mujeres.
Por ese motivo, en enero y febrero pasados, unas 20 personas se armaron con varillas y machetes, para acompañar y defender a los menores de edad, en sus recorridos desde la calle 22 hasta la carrera 24.
El testigo añadió que el señalado actuaba acompañado por alias Chiqui y alias Manolo. “Uno de ellos fue detenido recientemente, pero el más peligroso era Chegui. Con su captura estamos más tranquilos, aunque sabemos que quedaron otros de sus compinches”.
Muchas de sus víctimas perdieron el miedo y ayudaron con sus testimonios a las autoridades; para recolectar las pruebas que permitieron que un juez ordenará cinco años y cuatro meses de prisión para el presunto delincuente, quien ahora roba espacio en la Cárcel La Blanca, de Manizales.
El 17 de diciembre de 2013, en el barrio 20 de Julio, Chegui intentó robar a un carro repartidor con un arma de fuego. Sin embargo, el escolta del vehículo forcejeó con el pillo, que escapó herido en uno de sus brazos, tras recibir un balazo del guardaespaldas.
El ladrón no logró su cometido y fue a parar a un hospital en busca de ayuda médica. Allá fue encontrado e identificado por una patrulla de la Policía, pero no lo detuvieron porque no le encontraron el arma. Once meses después lo capturaron por el delito de violencia intrafamiliar.
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