La muerte de Jaime Villa Sánchez pasó desapercibida para la afición deportiva de Manizales en época de confinamiento. Fue figura legendaria del fútbol aficionado en la década del 50 y principios del 60 e integró la selección Caldas con su juego exquisito y dominio del balón.
Jaime se dedicó con éxito a la industria metalúrgica. Era hijo de Roberto Villa, dirigente deportivo de esa época, que inculcó en sus hijos la pasión por el fútbol. De él heredó el compromiso para apoyar el deporte en Manizales. Amante de los boleros, las carreras de caballos y las corridas de toros. Formó un hogar con Olga Gómez Idárraga, con quien tuvo tres hijos: Jaime Alberto, Juan Carlos y Olga Patricia. Fue un esposo ejemplar, un padre entregado y un ciudadano cumplidor de sus deberes.
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