¡Hijo mío, un nuevo cumpleaños sin ti!
Hoy, como todos los días, me embarga una enorme y profunda tristeza, por tu ausencia física. Sin embargo, cuando conmemoramos tu cumpleaños y no podemos celebrar con- tigo, se acrecientan el dolor y la angustia.
Todas tus acciones limpias, honestas, sinceras y amorosas, son el mayor testimonio de la vida ejemplar, que cumpliste en la tierra.
Toda tu familia y las personas que te conocieron, te recordamos con mucho amor y te hacemos un merecido homenaje.
Que Dios te tenga en su gloria y te siga bendiciendo en el cielo, hijo amado.
Eucaristía, diciembre 19 a las 5:00 p.m. en la Parroquia de los Claretianos.
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