
COLPRENSA LA PATRIA | Manizales
Una cara feliz o triste, es el vaivén en el que transcurre la vida de muchas personas. Como un yoyo, subimos y bajamos en la medida que fluctúan nuestras emociones. Estas sensaciones, el optimismo o el pesimismo, de acuerdo con la psicóloga Silvia Russek, pueden ser actitudes aprendidas de los padres o del entorno familiar.
Mientras se reconoce que el optimismo nos ayuda a disminuir el sufrimiento; el pesimismo, por el contrario, nos limita, nos impide ver con claridad y objetividad el problema y su solución, aumenta el estrés y fácilmente se lo transmitimos a la gente que nos rodea.
La clave, según Russek, es que no importa cuál de las dos se aprende cuando niño, lo que sí es fundamental, es que una vez adultos ambas son una elección personal. "Nadie puede obligarnos a ser optimistas, ni nadie puede impedirlo, mas que nosotros mismos”, sentencia.
Por su parte, Angélica María González Martínez, psicóloga clínica y educativa egresada de la Universidad de Manizales, resalta que “el optimismo tiene que ver con una persona emprendedora y que sale de la adversidad mucho más fácil”.
La profesional advierte que el optimismo es una emoción que nos ayuda a liberar en el cuerpo ciertas sustancias benéficas para la salud. Recalca, que por ello, los optimistas son los que regularmente más sanos están.
Por salud
En un estudio realizado por Martin Seligman en la Univerdad de Harvard sobre los optimistas y los pesimistas, se encontraron evidencias palpables de los beneficios del optimismo y lo daños del pesimismo.
El estudio se realizó con 99 estudiantes y concluyó que los jóvenes que eran optimistas a los 25 años llegaron con mejor salud a las edades comprendidas entre los 45 y los 60 años.
En otros estudios se ha constatado la relación entre el pesimismo y el incremento de las enfermedades infecciosas y otros problemas de salud como estrés y depresión.
Apariencia
Con frecuencia se cree que el ser optimista es una actitud propia de adolescentes o de personas poco maduras o inconscientes. Esto se debe a que se confunde el optimismo aparente con el optimismo objetivo. El aparente se refleja en la negación de los problemas y el dolor, en restarle importancia a lo que está sucediendo, si no nos gusta, en ser ingenuos al pensar que solo van a pasar cosas buenas y ser irresponsables al esperar que las cosas se arreglen por sí solas”.
¿Cómo ser más optimista?
1. Cuando piense que no tendrá éxito en un proyecto o no disfrutará de algo, descarte la idea. Concéntrese en lo positivo.
2. Esfuércese por hallar satisfacción en su trabajo, busque aquello que le proporcione un sentido de logro.
3. Busque amigos que vean la vida de un modo optimista.
4. Cada día anote tres cosas buenas que le hayan sucedido.
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