Foto | Cortesía | LA PATRIA
Los puntos hipersensibles más frecuentes de la fibromialgia suele están localizados de manera bilateral en cuello, hombros, espalda, cadera, brazos y piernas.
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“Es una enfermedad que viene por el sistema nervioso, donde te duele absolutamente todo. No puedes respirar bien, no puedes dormir bien, no puedes comer bien, no tienes ganas de nada. No es una enfermedad que se quite”, con estas palabras describió María Antonieta de las Nieves, la Chilindrina, la enfermedad que padece: fibromialgia. La confesión hecha al canal Televisa en marzo pasado puso nuevamente de relieve el impacto físico y emocional de quienes sufren esta dolencia.
Se presenta mayoritariamente en mujeres, y se caracteriza por el dolor prolongado y generalizado, usualmente acompañado de falta de sueño, fatiga y depresión.
“Sabemos que la fibromialgia es causada por la entrada masiva de calcio en neuronas de la vía del dolor, pero no sabemos cuál es la causa de este desorden", asegura John Jairo Hernández, coordinador del Centro de Medicina del Dolor de la Universidad del Rosario. Como se confunde con muchas otras dolencias, los médicos no la identifican fácilmente. Por eso es necesario descartar otras enfermedades antes de iniciar el tratamiento.
La mayoría de las personas que padecen esta enfermedad aseguran tener alteraciones en la sensibilidad, dolor y malestar corporal similar al que se presenta en un cuadro gripal.
Un estudio del Colegio Estadounidense de Reumatología señala que el insomnio, padecido por el 86% de los pacientes con fibromialgia, es el tercer síntoma más frecuente entre quienes sufren esta enfermedad. Lo preceden el dolor muscular (100 %) y la fatiga crónica (96 %).
Los especialistas dan importancia a los trastornos del sueño asociados a la fibromialgia en la medida que estos acentúan la enfermedad. Un estudio publicado en The Canadian Journal of Diagnosis señala que los pacientes con fibromialgia “quedan frecuentemente atrapados en un círculo vicioso en el que el dolor provoca dificultades para dormir y las dificultades para dormir exacerban el dolor”. Por eso, advierten que en el tratamiento de los pacientes con dolor crónico, la corrección de los parámetros del sueño debe ser uno de los objetivos de la terapia, además del objetivo primordial de tratar el dolor. De hecho, se ha confirmado la asociación entre la intensidad del dolor y la severidad de los trastornos del sueño.
Expertos señalan que el rol preciso que juega el dolor en la interrupción del sueño no ha sido comprendido del todo, pero sí se sabe que el dolor retrasa el momento en que la persona se queda dormida y fragmenta lo que los expertos llaman la “arquitectura del sueño”.
La arquitectura del sueño consiste en siete o nueve horas de sueño, divididas en dos fases que se intercalan: la fase de movimientos oculares rápidos (REM), que representa cerca de una quinta parte del tiempo total de sueño, y la fase “no REM”.
Varias posibles soluciones tienen los pacientes con fibromialgia para recuperar la arquitectura de su sueño. Estudios han mostrado que recibir educación en higiene del sueño tiene efectos positivos. Entre las recomendaciones se encontraban limitar el consumo de café y alcohol, tener actividad física moderada, comer poco antes de dormir y mantener la habitación oscura, tranquila y fresca.
En cuanto al consumo de fármacos, los expertos hacen énfasis en la necesidad de prescribir medicamentos que traten el dolor pero no afecten el sueño.
La encuesta Fibromialgia en América Latina, llevada a cabo en 2011, tuvo una muestra de 300 personas diagnosticadas y 604 médicos de Brasil, México y Venezuela. Sus principales conclusiones fueron las siguientes:
· Los latinoamericanos que padecen fibromialgia deben pasar por más de cinco médicos y esperar más de tres años para obtener el diagnóstico correcto de su enfermedad.
· El 85 % de los pacientes experimenta dolor diseminado una vez a la semana.
· El 78 % califica su dolor con un puntaje superior a 7 sobre 10.
· El 54 % señala que la fibromialgia le ha impedido ir al trabajo más de 10 veces en el año.
· El 30 % ha perdido su empleo.
· El 14 % de los médicos generales reconoce que conocen poco o nada sobre esta enfermedad.
El dolor presenta algunas características como hormigueo, adormecimiento, ardor, pulsación y rigidez, además de sensibilidad alterada a estímulos que normalmente, en una persona sana, no causarían ninguna molestia.
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