Pbro. Rubén Darío García

El domingo pasado meditamos sobre la parábola de los dos hermanos para entender la fuerza de la conversión en el camino de la salvación. Hoy reflexionamos sobre la parábola de la viña y los viñadores traidores, metáfora perfecta para explicar la historia de la salvación. Un llamado urgente a tomar consciencia y actuar como verdaderos cristianos.
El canto de Isaías inicia con alegría y se transforma hasta la tristeza en el lamento del campesino enamorado y traicionado que “esperaba uvas y sólo encontró agrazones”:
-En el antiguo Oriente, la viña simboliza a una mujer amada así que hoy hablamos de la relación esponsal de Dios con su pueblo:
-Los viñadores son los israelitas, especialmente los jefes del pueblo;
-los mensajeros del patrón son los profetas “enviados y siervos del Señor”;
-El patrón es el Señor Dios;
-El último enviado, el hijo del dueño de la viña, es el Hijo, Jesucristo, íntimo y supremo representante del Padre que fue condenado a morir crucificado.
-Los viñadores, que sustituyen a los homicidas, encarnan el mundo de los verdaderos creyentes, provenientes hasta del paganismo, los que escuchan la Palabra de Jesucristo y la ponen en práctica.
Dios, el dueño de la viña, lo hizo todo para embellecerla pero, al no encontrar justicia sino sangre derramada y gritos de los oprimidos en vez de rectitud , quitó su valla, derrumbó su tapia y prohibió a las nubes que llovieran sobre ella. Decidió arrendar la viña a otros labradores que le entregaran los frutos a sus tiempos. “Por eso, Dios les quitará su Reino a sus hijos, que no fueron capaces de recibirlo, y se lo entregará a los extranjeros venidos del paganismo y a los “últimos” que se quieran convertir”. Recordamos aquello de que los últimos serán los primeros.
Y así está hoy la viña: De espaldas a la Palabra de Dios, nuestros corazones se endurecieron hasta rechazar al mismo Jesucristo; afirmamos creer en Cristo pero nuestras obras están marcadas por la corrupción, la injusticia y la maldad de la mentira. Todos participamos de esto, directa o indirectamente, y hasta aceptamos la vigencia de ideologías absurdas, oscuras, destructoras de la vida y la dignidad humanas; adoramos dioses falsos como la tecnología, el dinero, las modas, los narcóticos o el libertinaje. La violencia es pan diario y se sueña con el dinero fácil y los cuerpos modificados a la silicona…¡Le prendimos fuego a la viña!…
Y Dios sigue esperando nuestra conversión, Su amor no claudica por las desilusiones humanas, Él sigue esperando” porque, en su línea de amor misericordioso, Él espera la transformación de la cizaña en trigo…y nosotros dejándonos ahogar por los enemigos de la Fe. ¡Despertemos ya de este letargo! Dios espera defensores de la vida, católicos convencidos entregados al cumplimiento de Su Palabra. Nuestra conversión es urgente para la salvación de nuestras almas; recordemos que después de la Misericordia llega siempre la hora de la Justicia.
Recemos con el salmista: “Dios de los ejércitos vuélvete, mira desde el cielo y fíjate, ven a visitar tu viña, protégela tú que la has plantado con tu diestra. ¿Por qué has derribado su cerca para que la saqueen los viandantes, las pisoteen los jabalíes y se la coman las alimañas? Oh Dios restáuranos que brille tu rostro y nos salve” (Salmo 80)
Isaías 5,1-7; Salmo 79; Filipenses 4, 6-9; Mateo 21, 33-43
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015