Luis Carlos Velásquez Cardona


Manizales, en las tres primeras décadas del siglo pasado, fue uno de los más importantes polos de desarrollo del país, jalonado básicamente por el café. Fuimos, inicialmente, un cruce obligado de caminos de herradura. El 22 de enero de 1922, desafiando la arisca topografía que nos circunda, se inauguró el cable aéreo más largo del mundo: Manizales-Mariquita, con una longitud de 73 kilómetros y 375 torres de acero, con excepción de la Torre de Herveo, que era de madera, la cual se reinstaló, muchos años después, en el actual sector del Cable de Manizales. Funcionó hasta el 20 de octubre de 1967. Fue considerada una de las obras de ingeniería más difíciles realizadas en Colombia.
Posteriormente, cinco años después, en 1927, arribó a la Estación de Manizales, hoy Universidad Autónoma, la locomotora “Zapata”, desafiando todos los pronósticos de la ingeniería nacional. Casi toda la ciudad se movilizó para ver ese milagro del ingenio humano. La euforia fue colectiva.
Así, con cinco años de diferencia, logramos sacar el café regional al Atlántico y al Pacífico, por unos medios de transporte más efectivos que los miles de bueyes y mulas que también dejaron una huella profunda en la economía vernácula.
Luego vendrían el aeropuerto de Santágueda y el de la Nubia, con menos protagonismo desde el punto de vista de la economía cafetera.
Aeropalestina, hoy Aeropuerto del Café, fue concebido, como idea, en el año 1977, cuando se puedo descubrir que este privilegiado municipio cafetero contaba con una meseta triangular a 1.600 metros sobre el nivel del mar, con una longitud de 4 kilómetros y que permanecía despajada el 93% del tiempo, según registros meteorológicos.
En 1985 se constituyó la Corporación Aeropuerto de Palestina, con la participación del municipio de Palestina y la Cámara de Comercio de Manizales. En 1986 se vinculó la gobernación de Caldas destinando el 25% de la tasa aeroportuaria de la Nubia y en 1989 lo hizo Manizales, aportando los antiguos terrenos de Santágueda. Esta corporación fue liquidada en el 2009.
En 2008 se constituyó la Asociación Aeropuerto del Café, de orden departamental, contando como socios a la gobernación de Caldas, municipio de Manizales, municipio de Palestina, Inficaldas e Infimanizales.
Luego de seis largos años, y de muchas reuniones de alto nivel con el gobierno nacional, en 2018, el recién posesionado presidente Iván Duque, ratificando lo que había prometido en su campaña electoral, le dio un nuevo aire al aeropuerto, al incluir en el presupuesto nacional 100 mil millones de pesos para la vigencia fiscal del 2019. Y como el ave fénix, resurgió el Aeropuerto del Café, venciendo escepticismos, críticas e indiferencia de unos pocos que fueron insuficientes para detener el nuevo ímpetu de una dirigencia que no daba a torcer su brazo para sacar adelante una obra que la región, sin lugar a dudas, necesita y reclama.
Hace un año, cuando presté juramento como Gobernador de Caldas, lo hice en los predios de Aerocafé, ratificando mi compromiso con este aeropuerto, convencido, como lo estoy, de que es un sueño colectivo al que debemos entregarle lo mejor de nuestras energías. Los avances logrados durante todo el año 2020, y en lo que va del 2021, entre ellas las aprobaciones de vigencias futuras con recursos de la nación, la constitución del patrimonio autónomo, la ordenanza de la Asamblea destinando 60 mil millones, la validación de los nuevos estudios del proyecto, el permiso de construcción de Aerocivil y la publicación en el SECOP, el 19 de enero, de los términos de referencia para la construcción de la primera fase, por valor de 148 mil 566 millones de pesos, nos permiten afirmar que en el 2023 estaremos operando, por fin, Aerocafé. Lástima que el presidente Iván Duque, el más importante benefactor de este Aeropuerto, no pueda inaugurarlo antes de finalizar su mandato como era su deseo, pero en el corazón de los manizaleños y caldenses su nombre jamás desaparecerá. Y así lo manifestaré en las palabras protocolarias que me tocará pronunciar cuando esté despegando ese primer avión, repito, en el año 2023.
Con la Autopista del Café, Pacífico III, Aerocafé y lo que tenemos pensado realizar en el kilómetro 41 y en La Dorada, volveremos a tener una dinámica que generará un mayor desarrollo económico, social y educativo en el Departamento de Caldas. ¡Nuevamente seremos grandes!
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