Julián Duque Rojas


Es curioso que en un país donde el ciclismo de ruta es un deporte tan popular, algunos de sus valores nos sean ajenos como sociedad. Dentro de su mística, esta práctica invita al trabajo de equipo, al pensamiento estratégico y la preparación, como formas de alcanzar un objetivo.
Si bien es un deporte que tiene varias formas para alzarse con el triunfo, su título más importante (y el que mejor premia) es el individual. Sin embargo, es una lucha en equipo en la cual, cada miembro (capo, sprinters, gregarios, etc.) cumple su rol para alzarse con la victoria. Una conquista que si bien es individual, les pertenece a todos.
Cada ciclista tiene regímenes de entrenamientos tan estrictos que rara vez les permite el placer mundano de una hamburguesa. Ser deportistas de élite les implica vivir con tal disciplina, que deben privarse de cosas que para muchos de nosotros son cotidianas, como almorzar en familia o visitar a los amigos, pues saben que para alcanzar grandes gestas deben hacer sacrificios.
El éxito no es fruto de la casualidad, no es un relámpago milagroso de inspiración, ni una epifanía. Es la sumatoria de trabajo consecutivo, de sangre y lágrimas, que, como si de un pago a crédito se tratase, van acercando a paso lento lo que se ha prospectado.
Del ciclismo tenemos mucho que aprender porque, como sociedad, nos cuesta muchísimo trabajar en equipo. Nos falta la empatía para pensar que “nosotros” es más importante que “yo” y, también, nos falta perspectiva para ver que así seamos los mejores en algo, si no hay un equipo que respalde, no se puede llegar a alguna parte.
Debemos tomar ejemplo de los ciclistas y de los deportistas, que pese al poco apoyo que reciben del Gobierno e instituciones, persisten en su camino hasta encontrar una mano amiga que les permita multiplicar las alegrías. Todo ello sin perder de vista de dónde vienen y hacia dónde quieren llegar.
También debemos aprender que los caminos del triunfo son esquivos, y que así a veces no se llegue al podio, hay que seguir intentando pedalazo tras pedalazo. Bien lo dijo nuestro campeón Nairo Quintana: “De mi campo aprendí que no se deja de cosechar porque una siembra no salió”.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015