Juan David Salazar


¿Sabías que una persona consume 5 gramos de plástico por semana, lo equivalente a una tarjeta de crédito? ¡Qué locura! De acuerdo al Fondo Mundial para la Naturaleza, el plástico no desaparece, solo se hace más pequeño y se encuentra en el agua, aire y alimentos, ingresando fácilmente en nuestro organismo.
¡Somos adictos al plástico! especialmente al plástico de un solo uso, como bolsas, envases, empaques, pitillos, entre otros, principalmente por su utilidad en actividades diarias. Convertimos constantemente un material útil en un desecho y, lamentablemente, no somos conscientes de los impactos que estamos generando sobre el medio ambiente, ya que los plásticos son materiales que pueden degradarse hasta en 1.000 años. Según el Banco Mundial, para el año 2016 generamos 242 millones de toneladas de residuos plásticos (equivalente a más de 4 millones de elefantes africanos), en donde el plástico usado en empaques representa cerca del 50% de esta generación, según las Naciones Unidas.
Los impactos del plástico en el ambiente van desde contaminación en aguas, suelos y aire hasta afectaciones en la biodiversidad y en la salud humana. Cuando el plástico no es reciclado suele ser dispuesto en vertederos a cielo abierto o rellenos sanitarios, en donde se degrada, convirtiéndose en partículas más pequeñas llamadas microplásticos. Estas se transportan hacia ríos y océanos, contaminando el medio ambiente y afectando la cadena alimentaria.
A pesar de que la cultura ha mejorado y que en los últimos años hemos resaltado la importancia del cuidado del medio ambiente, en el año 2020 afrontamos un gran reto: el resurgimiento del plástico durante la pandemia del covid-19. La prioridad mundial es mitigar la crisis sanitaria y económica, sin embargo, no se puede desligar la contaminación ambiental. Aunque hemos presenciado un mejoramiento parcial en la calidad del aire y capa de ozono, la contaminación por plástico ha aumentado drásticamente, especialmente por insumos de un solo uso provenientes de hospitales, del cuidado personal o domicilios. Dicho aumento podría acelerar el cálculo reportado por la Fundación Ellen MacArthur, que estima que para el año 2050 podremos evidenciar más plástico que peces en el océano.
Para combatir la contaminación por plástico, las acciones deben impulsarse desde los gobiernos y enfocarse hacia la correcta gestión de residuos y a la estrategia de economía circular. Las herramientas van desde políticas públicas contra el plástico de un solo uso hasta programas enfocados en disminuir la generación de residuos plásticos, mejorar los servicios de gestión de residuos, fortalecer y promocionar empresas y gestores de materiales reciclables e incentivar la producción de materiales biodegradables. Igualmente, como ciudadanos podemos aportar a la solución desde nuestras actividades diarias, al promover y usar bolsas de tela en tiendas y supermercados, termos de aluminio o vidrio, pitillos de acero o bambú (o evitarlos); promoviendo las compras a granel en recipientes reutilizables, el uso de vasos de silicona o aluminio para bebidas, la implementación de tapabocas reutilizables, evitando el uso botellas plásticas, entre muchas otras. ¡Todos podemos ser parte de la solución! ¿O quieres seguir consumiendo plástico?
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