José Ignacio Arciniegas


El hospital San Isidro, desde hace varios años, se ha convertido en un ente burocrático y corrupto. En esta ocasión, en la repartija política, le correspondió al movimiento del exsenador Mauricio Lizcano. Hay que advertir que un hospital público es uno de los platos preferidos para un político, pues reúne dos condiciones muy apetitosas: burocracia y contratos, que incluyen compras de medicamentos e insumos y equipos médicos y, si hay construcciones o remodelaciones, es muchísimo mejor. En este hospital fue nombrado como gerente el médico Iván Abasolo, un hombre simpático y amable, quien fue traído a estas tierras, desde Nariño, por el Dr. Omar Yepes, hace ya más de veinte años. Inicialmente, a la dirección del Hospital de Neira y posteriormente a la dirección del Hospital de Salamina, empero, ante el declive político del conservatismo Yepista, él decide aterrizar en el movimiento del exsenador Mauricio Lizcano. En su nombramiento como gerente del San Isidro, tengo que reconocerlo, no intervino la familia Lizcano. Su padrino es el concejal Lizcanista Dr. Henry Gutiérrez, escudero del señor alcalde en el Concejo de Manizales, pero el aval definitivo lo dio el señor Carlos Alberto Marín, padre del alcalde de Manizales, quien conoce a Abasolo desde cuando éste trabajó en Neira. El Dr. Iván Abasolo tiene dos condiciones que lo hacen nombrable en este cargo, es leal y siempre sabe mirar para otro lado, cuando se trata de actos de corrupción.
Personas perversas que rodean al alcalde Carlos Mario Marín (quiero pensar que no fue el señor alcalde) decidieron que Abasolo fuera además nombrado gerente encargado del agonizante Asbasalud y de la ESE Hospital del Caldas (el antiguo hospital que no funciona hace 16 años y que no hemos sido capaces de liquidar, pero que marcha con planta de personal propia y nos cuesta a los manizaleños más de cinco mil millones pesos cada año, este tema merece un capítulo especial). Ingenuos, como yo, creíamos que esto era con el fin de ahorrarle recursos al fisco y hasta llegamos a pensar que el Dr. Abasolo se había convertido en un genio. Nada, eso perversos, quiero pensar otra vez que no es el señor alcalde, tenían todo calculado, pues al tener al gerente del hospital tan ocupado, nombrarían una directora científica quien sería la que manejaría el Hospital y el plato apetitoso de la burocracia y la contratación.
En septiembre del año pasado llega a la dirección científica la señora Sandra Liliana Hurtado Silva, de profesión fonoaudióloga, persona muy amiga del señor alcalde, según lo afirma ella y él lo confirma. Con pergaminos que le daban sus títulos de Especialista en Administración de Servicios de Salud con énfasis en Seguridad Social, de la Universidad de Antioquia, y maestría en Administración de Servicios de salud, de la Universidad del Valle, y tal como se había planeado, ella empezó a manejar el hospital y a hacer la tarea encomendada: gastarse apresuradamente los dos mil millones de pesos que la Alcaldía le trasfirió al hospital al finalizar el año. No hay duda, hizo la tarea a la perfección. Desafortunadamente para ellos, la fiesta está a punto de terminar; la señora Hurtado Silva resultó tener un prontuario judicial nada despreciable, con tres acusaciones por estafa y suplantación, que están vigentes en la Fiscalía y, para completar, nunca estuvo matriculada en la maestría de administración en la Universidad del Valle y el título de la Universidad de Antioquia con el cual tomó posesión, resultó ser falso.
A pesar que lo informamos oportunamente a varias personas de la administración, al gerente del hospital y al propio alcalde, no se hizo nada para evitar este escándalo. Claro, hoy lo entiendo, la señora Sandra Liliana Hurtado Silva conoce muchos secretos.
En este momento ya están recaudadas todas las pruebas por parte del CTI de la Fiscalía; está la confirmación de la Universidad de Antioquia sobre la falsedad de los documentos y la denuncia está en manos de la Fiscalía 15 de Manizales. Esperamos que rápidamente se realice la imputación de los cargos, ante un juez de control de garantías y que responda por estos delitos, puesto que las autoridades y el grupo de ciudadanos que estamos detrás de estas irregularidades, tenemos la lupa puesta en todos los actos administrativos ejecutados por esta señora y estamos seguros, por su perfil delictivo, que se encontrarán muchas más irregularidades.
El señor alcalde nos debe muchas explicaciones, los manizaleños lo hemos aceptado inmaduro, irresponsable, incompetente, mediocre, narcisista, mentiroso, mal agradecido, pero creo que corrupto si no. ¡Hasta allá no llegaremos!
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