Jorge Bernardo Londoño


Esta afirmación, categórica, fue expresada constantemente y con orgullo por cientos de personas con las que tuvimos la oportunidad de compartir en Barranquilla en una reciente visita a esta ciudad para conocer lo que están haciendo en materia de educación.
Compartimos con líderes, con funcionarios de la administración municipal y directivos de varias de las muy importantes y activas fundaciones de la ciudad. Fue esta una valiosa oportunidad para los miembros de la junta directiva de la Fundación Luker, entidad que ha venido aportando la experiencia de Manizales en educación, a otras ciudades del país.
La califico de muy valiosa, sin reato, porque resulta de ese modo,-en el país de las malas noticias y el pesimismo-, ver que esa afirmación del sí se puede, es real, no es exageración, no es ficción. Invita al optimismo y la esperanza comprobar que en la provincia colombiana y en más ciudades y territorios de los que se miran desde Bogotá se trabaja en forma ardua, con imaginación, decisión y en forma honrada y productiva. Barranquilla es ejemplo de ello.
¿Qué es lo que han podido? Han podido consolidar un nuevo liderazgo de fuerzas vivas que tomaron la decisión de comprometerse con un cambio profundo. Fueron capaces de convencer a un joven dirigente Alejandro Char que migrara del sector privado al público, para liderar un proceso de cambio y superar la ciudad inviable por una pujante. Invitaron a jóvenes con alto nivel de formación, para que acompañaran al alcalde a sacar adelante este reto. Lograron hacerlo con los recursos de la ciudad, porque, como dice el alcalde Char, estaban allí. Era cuestión de cobrarlos y administrarlos en forma eficiente y honesta. Lograron generar continuidad para el proyecto, pues van para la cuarta alcaldía comprometida con el mismo.
¿En qué se ha traducido este sí se puede? En que hoy Barranquilla tiene el más bajo desempleo del país, 8%. En que el drama de los arroyos está prácticamente resuelto. En que las pruebas de Estado en educación han mejorado sustancialmente. En 14 centros de formación, que serán administrados por el Sena, con edificios bien diseñados, bien construidos y ubicados en el corazón de los barrios más pobres, para garantizar desarrollo y empleo. Dotaron el más moderno y sofisticado estadio de baseball de América Latina; actualizaron el Metropolitano Roberto Meléndez; construyeron una maravillosa ciudadela deportiva para los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe con éxito ampliamente reconocido. Modernizaron de la mayor parte de la infraestructura escolar de la ciudad. Parques en los barrios populares, pavimentaciones, nuevas y amplias avenidas, esculturas, pintura, arte urbano. Estos, apenas algunos de los logros que vienen a mi memoria. Destaco, para finalizar este recuento, el logro quizás más ambicioso y difícil: incorporar el río Magdalena a la estructura y al imaginario de la ciudad. El malecón es una obra notable. Difícil por lo compleja y ambiciosa, notable por el impacto que va teniendo. Casi 5 Kms de un bulevar para el encuentro ciudadano, complementado con un centro de convenciones de talla mundial. Emociona ver la apropiación que el pueblo barranquillero ha hecho de su malecón, de su río, de su paisaje.
El perfil de la ciudad es hoy distinto; la recuperación del espacio público en función de educar es notable; el orgullo y sentido de pertenencia de los ciudadanos se siente.
Este sí se puede es producto de una decisión colectiva, de dirigencia responsable y de ciudadanía que lo ha entendido y apoyado. De un alcalde que ha liderado el proceso con sencillez, con capacidad técnica, con una impresionante capacidad de comunicación con la gente y con un estilo de trabajo y gestión bien particular y distinto. Su oficina y la de su equipo es la calle. Es detectando allí los problemas; es diseñando las soluciones con la gente; es haciendo interventoría directa. El firmado de los papeles se da donde el alcalde se encuentre. La interlocución con el equipo la resuelve la tecnología.
Barranquilla asume el proyecto Aprende, metodología para que todos los niños aprendan a leer que nació y se probó en Manizales, desarrollado por la Fundación Luker en asocio del BID y la Alcaldía de la ciudad. Lo ha escalado y hoy, con satisfacción, muestran grandes resultados. La educación ha acercado las montañas cafeteras, vía río Magdalena, con el Mar Caribe. Hay una Colombia en construcción que no aparece en las primeras páginas, ni en los noticieros de radio y TV, ni en las redes sociales. El país no se acaba porque hay trabajo y sudor en la mayor parte de los territorios. Porque también hay alcaldes que no roban y hacen bien su tarea, como es el caso de Alejandro Char que nos enseña que ¡sí se puede!
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015