Jorge Alejandro García


No ganó el proyecto político por el cual voté y considero que las bases a partir de las cuales se construye un país deberían ser diferentes a aquellas sobre las cuales las espera cimentar el nuevo gobierno. Sin embargo, creo que la clave del desarrollo de una sociedad consiste en qué tan capaz es de convivir en la diferencia y fomentar la construcción a partir de ella.
Vivir en Londres desde hace 10 meses me ha enseñado la importancia de aprender a ser sensible y respetuoso hacia la diversidad. En esta megápolis la tolerancia es la base de la convivencia y cada área de la vida tiene un abanico de posibilidades. Las personas eligen diferentes estilos de vida. Hay quienes asumen el vegetarianismo estricto con pasión, quienes abanderan causas como el feminismo o el ecologismo y la orientación sexual se expresa sin tapujos. A nivel religioso, se promueve el entendimiento de las múltiples expresiones de los creyentes del mundo. Un paseo por las calles demuestra la cantidad de culturas que conviven como los afrocaribeños, africanos, latinos, europeos, asiáticos o árabes y en un solo día es fácil escuchar 5 idiomas distintos.
Se podría pensar que el encuentro de expresiones tan diferentes sobre la vida trae un inminente riesgo de confrontación y violencia. Una ciudad donde conviven en el mismo espacio personas de pensamiento y gustos opuestos podría tener altas cifras de criminalidad y discriminación desencadenadas por la intolerancia. Sin embargo, eso no pasa en Londres. ¿Cómo logra esta ciudad fomentar desarrollo a pesar de que todos sus habitantes piensan diferente y cómo avanza en un contexto de pluralidad que motive la colaboración y no la confrontación? Creo que la clave de este logro consiste en que facilita un escenario donde las personas se pueden expresar con seguridad cuando piensan diferente frente a una situación y promueve el entendimiento de las posiciones opuestas antes que su juzgamiento y rechazo.
En el ámbito político, la diferencia en trayectorias de vida implica una diferencia en la postura ideológica que asumimos frente a las decisiones que nos involucran a todos. Por lo tanto, elegir lo mejor para la comunidad es un reto ya que las perspectivas sobre “lo mejor para todos” están condicionadas por la visión que tenemos sobre el mundo, en la esfera individual y colectiva. Para elegir, por lo tanto, se vota. Pero los resultados de una elección no implican que el 54% ganador tiene el derecho a imponer absolutamente su visión del país ni que el 46% que eligió diferente no pueda trabajar en conjunto con quienes liderarán el proyecto político vencedor porque no representaba lo que querían. Así que el reto está en la capacidad de colaborar y construir desde la diferencia.
No creo que tendríamos un mejor escenario político si una abrumadora mayoría pensara igual. Precisamente, es la existencia de pluralidad ideológica lo que garantiza un mejor contexto para debatir y decidir. ¿Cómo lo queremos aprovechar? ¿Colaboración o confrontación? Esta es la decisión que cada día tendremos que tomar y que hará la diferencia en nuestra sociedad.
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