Jaime Enrique Sanz Álvarez


En anterior escrito me referí a las vacunas e hice referencia a la costumbre, en realidad vicio, de saltarse la fila, descrito además por algunos articulistas, (creo que está bien escrito porque incluye a hombres y mujeres, si hubiese escrito algunos articulistos, estaría mal escrito y si hubiese puesto algunas articulistas dejaría por fuera los hombres que también escriben artículos). Unos y otras describían muy bien, la muy común de acercarse al amigo que está adelante en la fila a saludarlo con la deliberada intención de que nos haga espacio, o llamar al cajero que generalmente nos atiende para confirmarle que llego a las 8 a.m. y nos atienda primero no obstante no serlo en la fila, todo muy sano, se cuelan hasta en la fila para comulgar. Pero las que acontecen con la vacunación son insufribles y deben ser denunciadas. El Ministerio de Salud estableció un orden que habrá de respetarse a rajatabla, no habrá disculpa y si se descubren violaciones deberán develarse para que reciban el escarnio público y la correspondiente sanción. Se pecará por activo y por pasivo, quien la recibe y quien la facilita. El primer orden de vacunación lo conforman los médicos, enfermeras y sanitarios del primer nivel de atención a los enfermos por coronavirus y los mayores de 80 años de edad que, con prelación, se está cumpliendo en las fechas y lugares señalados por las EPS, en sus propias viviendas, en los hogares de ancianos o “ancianatos” públicos y en las cárceles. Frente a la muerte somos iguales.
Pero hay otras formas de saltarse la fila, esto es, el orden señalado. Lo es crearse su propia fila. Como si por ejemplo, y repito estoy ideándome la figura, ASONAL que agrupa a la mayoría de los empleados judiciales ofrece comprar las vacunas para aplicarlas a los afiliados y pide la autorización del Gobierno y con ella acudir a las farmacéuticas para adquirirlas. En ese mismo orden de ideas los maestros, militares retirados o cualquiera otra agrupación. Se propondría incluso con el mensaje de ayuda al gobierno y el beneplácito de los afiliados.
Se dirá que estoy elucubrando, no. Es la propuesta que hacen los empresarios, por intermedio de la ANDI, cuando solicitan autorización para comprar entre 10 y 15 millones de dosis para sus empleados o afiliados. Según Bruce Mc Master, cada EPS y ARL define la forma de vacunación en sus plantas de producción o en sus oficinas…otras llevarán a sus campamentos y otros utilizarían sus propias cadenas de distribución de productos llevando a tenderos y sus familias. Todo ello con el apoyo de personal del Ministerio para mantener las cadenas de frío. El plan o su desarrollo aliviaría la carga del Gobierno y, desde luego se ofrece para bien de los colombianos, con un pequeñísimo detalle: se salta la fila. No una dosis, quince millones de dosis. Se trata en su mayoría de trabajadores del sector productivo que sirven a Colombia en distintos frentes, ciertamente, pero en su inmensa mayoría jóvenes en el último orden señalado para la vacunación y también con menos mortalidad, porque el orden impuesto busca proteger primero a los que tengan más probabilidades de infectarse y de fallecer. Cuando empiezan a oírse voces críticas por la lentitud de la vacunación, a mi juicio propia de todo inicio y pocas vacunas, que aumentan paulatinamente, muchos concluirán que la ayuda viene bien, pero es precipitado porque ya también se ve, que las dosis ya se cuentan por millones y la vacunación igual. Dividir el mando y la responsabilidad es complicado, al menos que la ayuda se ponga en manos del Ministerio de Salud y no rompa los controles y el Plan de vacunación dispuesto. Una modificación al plan, llama otras más.
La única consigna debe ser respetar el orden y esperar el momento. Las ayudas bienvenidas todas, mientras respeten el Plan nacional de vacunación. Mientras tanto, cumplir las medidas de cuidado impuestas. Sí, obligatorias, porque no se trata solo de usted, se trata de su vecino en la fila del mercado. Si la pandemia nos deja el aprendizaje del cuidado colectivo y con él la del medio ambiente ya tendremos algo que dejarles a los que ahora se levantan y a los que vendrán luego.
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