Jaime Enrique Sanz Álvarez


Puede ocurrir que el título lleve al lector a anticipar que solo me referiré a la pérdida de nuestras esperanzas de lograr nuestra tercera participación consecutiva en un Mundial de fútbol que, no solo abortamos, sino que ni la metimos. Trataré esos dos asuntos separados.
Fútbol. Recuerdo con cariño las conversaciones con Américo Pérez, técnico que fue del Once Caldas, campeón del “Torneo de la Paz” en 1983 que, eran para mí, cuando llegué a la Junta Directiva del Once Caldas, creo que por mis conocimientos jurídicos, como una cátedra de fútbol. En una ocasión habló del triunfo, de su importancia, pero no solo para los directivos, los técnicos o los socios, sino para el aficionado y, no solo el que asiste al estadio, sino el que sigue al Once con el transistor pegado a la oreja, para quien el triunfo de su equipo es o puede ser la única alegría de la semana. Igual puede pensarse o decirse de la Selección Colombia y el aficionado. Cuántas esperanzas y alegrías perdidas, frente al aficionado de a pie no hay respuesta; seguramente él no se queja de los sucesivos empates o de la derrota con Perú, al menos se luchó, creamos oportunidades y no tuvimos la suerte o la pericia de Perú que tuvo una y la metió. Nos duele a todos la presentación ante Argentina, teníamos que buscar el gol, el gran ausente en los seis partidos anteriores y el técnico les regala la pelota y la cancha para mantener el empate, daba rabia ver a James Rodríguez (armador) en la banda derecha por detrás de Cuadrado (defensa). Lo de la selección de técnico de la Selección Colombia es cosa de locos. Hace cuatro años teníamos a Néstor Pekerman, profesional argentino que, no solo nos clasificó a los mundiales de 2014 y 2018, sino a ser quintos y octavos respectivamente, ello, no obstante, por diferencias pecuniarias no se le renovó para el mundial de 2022 porque era un técnico exigente para él y para los jugadores. A ver cuánto nos cuesta no participar en el Mundial.
El aborto. Es un asunto para el que legisla la Corte Constitucional, no incurro en error, yo sé quién hace las leyes: el Congreso. Solo que en este tema y en el de la eutanasia la Corte no dicta sentencia, sino que su decisión tiene fuerza de ley, aun cuándo a continuación señala que el Congreso debe ocuparse de aprobar una Ley en los términos de su sentencia, pero mientras tanto, a lo resuelto por ellos para un caso concreto, le da carácter de ley, puesto que a continuación ordena al Ministerio de Salud que reglamente la sentencia y encuentra un ministro que lo hace. Parecería que en Colombia no existe división de poderes, pero no debería extrañarnos; en este país, el pueblo que se dice soberano, convocado en plebiscito, rechazó un acuerdo suscrito por el presidente con parte importante de un grupo guerrillero que, luego el Congreso revivió, la Corte aprobó y se viene cumpliendo, pero ese es un asunto cerrado, lo del aborto no. Por vía de tutela se busca que solo se requiera el consentimiento de la mujer, puesto que, se predica, se trata de su cuerpo. Pues, no, la parte que se alimenta en el cuerpo de la gestante tiene vida propia; hace treinta años o más era fácil sostener la tesis contraria alegando que las molestias que sentía la mujer eran por la presencia de un cuerpo extraño, pero con el adelanto de la ciencia médica tal prédica se diluye frente a las imágenes que ya es posible ver que, señalan se trata de la gestación de un nuevo ser y no un cuerpo muerto y elimina todas aquellas alegaciones que niegan su existencia. Rechacemos la tendencia de incluir este asunto en uno más de la lucha de la mujer por lograr la igualdad a la que tiene derecho; no lo es, porque toca con los derechos del que está por nacer, al que a veces se olvida en esta discusión.
En la procreación, desde luego, interviene un hombre. Ese ser vivo tendrá los genes de él y, casos habrá en los que deba ser consultado o pueda oponerse a la interrupción del embarazo. No puede ser que un hombre se case bajo la definición de que el matrimonio es para procrear y luego se encuentre con decisiones que señalen que ese es asunto que define la mujer. Hay además tantos métodos o cuidados para prevenir el embarazo que van desde vigilar o señalar las fechas de fertilidad, a distintos adminículos o dispositivos para impedirlo en el momento de las relaciones o para cubrir largos períodos que, hacen concluir que el aborto solo se permite para cubrir a personas descuidadas o a quienes ciega la pasión.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015