Jaime Alzate


Al llegar esta edición del periódico a sus manos ya habrá comenzado en la vecina República Bolivariana el desarrollo de toma de una de las decisiones más trascendentales que se haya presentado en ese país. Tenemos que reconocer que en los últimos años, tanto los colombianos como los países vecinos que rodeamos a Venezuela, hemos estado bastante equivocados en cuanto el coraje que en los últimos tiempos han demostrado especialmente durante los últimos cien días cuando, no nos digamos mentiras, la valentía que ha demostrado el bravo pueblo, en defensa de su democracia y de su libertad ha sobrepasado las gestas más heroicas que haya tenido que enfrentar cualquier país latinoamericano, incluyéndonos, lógicamente, los colombianos.
Han sido cien días de verdadera sangre, sudor y lágrimas, por el sacrificio de tal cantidad de civiles que, como lo hemos testificado en los medios, han llenado de heridos y muertos las principales ciudades y pueblos de una república cuyo heroísmo tenemos que admirar.
Lo que todavía no ha terminado tendrá su punto culminante mañana domingo, cuando el pueblo tendrá que terminar con sello de oro su magnífica epopeya, y se podrá entonces ver ondear el tricolor de una valiente nación.
Estoy seguro de que Colombia estará pendiente hasta el más mínimo detalle de lo que pase, por la sencilla razón de que la suerte de estos dos países, aunque en muchas ocasiones hayamos tenido fuertes enfrentamientos, sabemos que, por su destino histórico están íntimamente ligados y cualquier hecho que nos suceda, bueno o malo, se reflejará en el diario vivir de nuestros pueblos.
Hemos tenido que ser testigos de la forma dictatorial y cobarde, como los sátrapas gobernantes han manejado a su antojo durante muchos años a un pueblo que, como lo decía antes, tan pronto ha despertado de su cruel situación se ha levantado, para demostrar este domingo que a pesar de las trampas que están maquinando desde el palacio de gobierno, no se dejarán amedrentar, y por el contrario será el momento decisivo para sacudirse de la tiranía.
Tenemos que resaltar que por fin el mundo democrático ha tenido el valor de reconocer la villanía, y es así como estarán presentes en los sitios de votación un gran número de reconocidos estadistas, entre ellos, cinco expresidentes de países de la región, lo que hará mas difícil cualquier tipo de fraude que traten de hacer Maduro, Cabello y los esbirros que rodean el gobierno de sátrapas.
Estoy seguro de que el domingo amaneceremos con una nueva aurora de libertad, y que el ejemplo sea una directriz clara para nuestro país, para no dejarnos llevar de la mano de otras republiquetas comunistas, que si nos dejamos nos impondrán sus leyes esclavizantes por encima de cualquier libertad.
P.D.: El amor al pueblo es una vocación de aristócratas. Los demócratas no lo aman sino en período electoral.
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