Jaime Alzate


Los que ya hemos pasado por lejos los últimos años que todavía nos quedan, no podemos menos de mirar hacia atrás cada vez que sentimos que a pesar de la buena voluntad de un puñado de gentes de bien, los días siguen pasando con una velocidad increíble y la situación del país en vez de mejorarse, como todos lo deseamos, va tomando ciertos caminos tormentosos que nos llevan a sentir preocupaciones fuera de lo común.
Todavía tenemos en la cabeza los enfrentamientos políticos de los últimos días del gobierno Santos, que se presentaron con razón, dicen algunos, o por culpa de las jugadas politiqueras que nos pusieron en el pedestal de la traición, dicen otros.
El caso es que luego de recibir un respiro de alivio con la posesión como nuevo mandatario del presidente Duque, no había terminado de formar su gabinete cuando ya tenía encima a todo el cuerpo de políticos profesionales acabando con el poquito de sosiego que sentimos, y teniendo que enfrentar a las cuadrillas de malhechores que, como el consabido Eln, se crecieron en su saña arreciando sus mortales golpes, cometiendo toda clase de crímenes que solo despiertan odio y rechazo.
Y, como si fuera poco, esta semana que termina ha sido sin duda una de las peores que le haya tocado afrontar al gobierno, enfrentando un grupo de indígenas que a pesar de haber recibido en las últimas décadas un tratamiento muy superior al que se le ha dado a sus compañeros de lucha, como son los sufridos campesinos, se han aprovechado de los privilegios convirtiéndose en enemigos de la sociedad, actuando en forma que viola las más elementales normas de agradecimiento con quienes les han tendido la mano con generosidad.
Ojalá cuando estemos leyendo estas líneas hayan entrado en razón y gocemos nuevamente de tranquilidad, porque claramente se puede ver que detrás de este movimiento están los provocadores de conflictos que se aprovechan de ciertas debilidades con que tiene que trabajar un gobierno, cediendo ante los enfrentamientos para no violar algo tan sagrado como son los derechos humanos.
Complicado el panorama. Ojalá el presidente Duque quien ha dado muestras de patriotismo y de conocimiento de cómo se debe gobernar, pueda convencer a los revoltosos de que la única forma de que nuestra patria viva en paz y con progreso es cumpliendo con lo que ordena la ley y respetando el orden que rige nuestro escudo patrio.
P.D.: No importa de qué labor se trate, la mujer tiene que hacerlo el doble mejor que el hombre para que se le reconozca que es la mitad de bueno. Por fortuna, no es difícil lograrlo.
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