Jaime Alzate


Cada día que pasa se va enredando más y más la situación, no solo de Colombia, sino, y con mayor virulencia, la de nuestros vecinos de Venezuela al punto que ya parece insalvable.
Las manifestaciones de esta semana en Caracas hacen temer que ese país bolivariano, el más emproblemado de todos, termine en un baño de sangre. Ojalá esté equivocado, pero con mandatarios como Maduro, el astuto y maligno, Diosdado Cabello, el sangriento, y la "hermosa y bien hablada" canciller, no hay de qué hacer una arepa venezolana.
Claro que la desgracia nos ha caído en Colombia por la acción despiadada de la naturaleza que nos ha dejado más de trescientos muertos y cientos de heridos, en una región que ha tenido que resistir la violencia de los guerrilleros, por tratarse de una zona de alto cultivo de coca, que como de todos es conocido ha sido el mayor atractivo de los malhechores.
Por otro lado, hasta este momento no se sabe a ciencia cierta qué va a pasar con Ecuador, donde el fraude en las elecciones presidenciales fue tan notorio que lo único que pudo hacer el candidato "triunfante " fue ponerse a cantar una ranchera cuando Correa salió abrazándolo en un vergonzoso acto de favorabilidad con su candidato.
En Paraguay la situación está que arde y en un lamentable episodio el pueblo enardecido quemó el Congreso de esa república, y los medios han callado sobre este hecho, cuando debería tener la mayor repercusión en cualquier democracia.
México sigue con una inmensa tensión ante las amenazas a las que lo tiene sometido el pelirrojo señor Trump, quien no se está parando en pelitos para demostrar que sí era verdad lo que pregonó en su campaña. Claro que a todos nos va a tocar un pedazo de esta torta, y si a eso sumamos la inmensa frontera entre estos dos países, el asunto pasa de castaño oscuro,y los millones de inmigrantes que esperaron alcanzar el sueño americano están horrorizados ante la pesadilla en que esto se está convirtiendo.
Ahora sigue primero es lo primero, y debemos reconocer que ante la gigantesca tragedia de Mocoa el gobierno ha actuado con prontitud, y aunque las soluciones van a ser de por sí muy lentas, todo indica que si no meten las manos los corruptos alguna solución rápida se dará a estos pobres compatriotas que tan necesitados están de ayuda.
Por todas partes vemos problemas y creemos que una de las cosas más urgentes es hacer un estudio de las zonas de mayor riesgo ante los embates de la naturaleza, porque sabemos de sobra que las grandes tragedias vienen de los sitios más abandonados por los gobiernos.
P.D.: El suicidio más usado en nuestro tiempo consiste en pegarse un balazo en el alma.
Nota: Buenas vacaciones y que recen mucho en Semana Santa.
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