Jaime Alzate


Cada vez que me siento al frente del computador a tratar de comentar la gran cantidad de acontecimientos que diariamente nos invaden, me cuesta trabajo decidir entre los temas que se presentan, porque son tantos que en la sola escogencia ya he empleado una buena parte del tiempo que le tengo destinado a la columna. Esta semana, por ejemplo, la infinidad de hechos han enredado más el oscuro panorama que por un momento pensamos se iba a aclarar con la elección de Iván Duque como presidente. A pesar de que la elección fue muy acertada y se sintió un aire de tranquilidad, se vino el primer hecho vergonzoso producido por el deschavetado de Antanas Mockus, a quien lo único que se le ocurrió el día de la posesión de los padres de la patria fue repetir la grosera payasada de quitarse los pantalones delante de todo el mundo, haciendo quedar al país como un verdadero rabo.
Y peor ha sido la reacción de algunos, que en vez de rechazar esta vulgaridad muy poco graciosa, están convencidos que la imagen que se irradió al mundo es digna de reconocimiento y aplausos.
Este primer acto de circo, que no es el único con que nos “divierte” el lituano, es otro de muchos con los que nos saca la piedra. Hace más de 10 años lo hizo en la Universidad Nacional, con el mismo horroroso trasero, poco después fue en la Universidad de Caldas aquí en Manizales donde completó el show con tremenda pipisiada, y luego le aventó un vaso de agua en la cara a Horacio Serpa porque no le gustó lo que estaba exponiendo. Si estas acciones no son merecedoras de un severo rechazo con el consiguiente castigo moral, entonces no podemos pretender que no tengamos una sociedad rayando en el último extremo de la grosería. Esperamos que estos hechos no se repitan y que dejen de premiar a este individuo.
Pasando a otro tema, conocemos muy bien la manada de politiqueros enrazados con sangrientos bandidos, quienes desde que Álvaro Uribe fue presidente no han parado de hacerle la vida imposible, en venganza por el coraje y patriotismo que demostró durante su gobierno al devolvernos la tranquilidad que hacía años no conocíamos. Esas actitudes me las puedo explicar en estos personajes, aunque no tengan justificación, pero, ¿cómo es posible que ciertos jueces de rancia alcurnia, terminen haciendo sucias componendas con algunos "importantísimos" periodistas de los más connotados medios y filtren documentos secretos para caerle encima al Dr. Uribe mediante sobornos a bandidos de la más baja calaña? Con la gran mayoría con quienes se habla de estos temas, las opiniones, casi por unanimidad, se pronuncian a favor de fuertes castigos a quienes traicionan la Patria por un plato de lentejas. Esperemos que con el nuevo presidente, Dr. Duque, con el consejo del Dr. Uribe volvamos a retomar el camino de la libertad y el orden que tanta falta nos están haciendo.
P.D.: Para Mockus: El tonto no se contenta con violar una regla ética, pretende que su trasgresión se convierta en una nueva regla.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015