Jaime Alzate


Esta desastrosa época de corrupción que estamos pasando, y que en lugar de disminuir va incrementándose a pasos agigantados, nos tiene a todos contra la pared, ante la ineptitud de las autoridades para amarrarse los pantalones y poner fin a esta asqueante plaga que nos tiene abrumados.
La lista de personajes que siguen cometiendo toda clase de bellaquerías va creciendo a tales niveles que nunca nos habíamos imaginado que llegáramos a alcanzar semejantes alturas. Durante la última semana, para no agrandar el horizonte, han caído bajo las garras de la justicia un sartal de personajes, la mayoría de los cuales estaban ocupando puestos públicos de inmensa responsabilidad, y que, sin la menor vergüenza, venían cometiendo robos, estafas, peculados, y un cúmulo de bellaquerías que daría para escribir toda una enciclopedia sobre la hamponería más vergonzosa de todas las épocas.
Comencemos por el funcionario Gustavo Villegas, quien ha ocupado delicadísimas posiciones en Antioquia, entre ellas Secretario de Seguridad de Medellin, con la confianza total que le han brindado las más altas autoridades y que ha sido pillado precisamente, según dice el mismo Ejército Nacional, en sucia connivencia nada menos que con las bandas de asesinos más peligrosas del país, como son reconocidas entre ellas "La Oficina de Envigado", de la cual llegó a ser el gran capo. Si es encontrado culpable no hay duda que merece el peor de los castigos, porque los daños que han hecho con asesinatos, robos y secuestros espantan al más valiente.
También acaba de caer bajo el peso de la justicia Sergio Zuluaga, nada menos que el contralor de Antioquia, acusado de prevaricato, y el exgerente del Hospital La María de Medellín, y sus hermanas, quienes sin la menor vergüenza se hicieron practicar cirugías plásticas sin cancelar los servicios.
El vicefiscal Gustavo Moreno, quien se hizo famoso por su asombrosa facilidad de expresarse, convertía un auditorio en una sala de fiesta. En dos palabras era capaz de convencer a quien lo oyera, un verdadero Catón, sin saber que su capacidad para practicar la maldad sobrepasaba cualquier límite. Cómo sería su facilidad de convencimiento que las autoridades gringas liberaron a su compañera, quien era nada menos que su cómplice en el tráfico de drogas, y a quien sacó libre de toda culpa a pesar de que había sido condenada en USA con toda clase de agravantes.
Ahora acaban de poner bajo indagatoria a la muy reconocida política Gina Parody, y a su compañera, quienes parecen ser las que más influyeron en las modificaciones, sin contratos legalizados, de la autopistas entre Ocaña y Gamarra (Santander) nada menos que para beneficiar grandes haciendas adquiridas indebidamente por sus familias en esos predios, multiplicando sus utilidades en ingentes sumas con plata de los colombianos.
La lista se haría interminable porque cada día algunas oficinas judiciales siguen encontrando más casos aberrantes, por un lado, y por otro aparecen más organismos de control que no han servido sino de cómplices de la corrupción. Los colombianos nos mantenemos aterrados con la situación actual y una de las causas por las que el gobierno y sobre todo la Presidencia de la República tenga los índices de desfavoravilidad más altos de la historia es, precisamente, por la impotencia que tienen para defendernos de la peor plaga de corruptela que nos haya azotado.
A este flagelo, o se le pone la mano muy dura o vamos a terminar con situaciones como las de algunos vecinos y sin esperanza de salvación.
P.D.; Cualquiera puede envejecer; todo lo que tiene que hacer es vivir lo suficiente.
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