Jaime Alzate


Esta semana tuvo infinidad de hechos nacionales y extranjeros a los que sobrevivimos, y algunos siguen dando de qué hablar.
Fútbol: Muy agradable el gigantesco partido que jugaron el miércoles el Barcelona y el París Saint Germain por la Champions League europea. No voy a dármelas de analista o reportero deportivo, ya que han abundado los comentarios de expertos, pero fue un verdadero clásico de este deporte de multitudes. Ojalá los técnicos y directivos criollos dentro de los entrenamientos pongan a los jugadores a ver por televisión siquiera unas diez veces este juego, para que se impregnen de lo que es jugar un partido con berraquera y ganas de complacer a una hinchada, que como la del Blanco-Blanco sigue siendo fiel, a pesar de los desastres que a veces nos hacen padecer unos muchachos a quienes a veces les faltan cojones para presentarse con honor con una camiseta de esta ciudad en el pecho. Otra enseñanza que de este partido es la forma como reciben los jugadores los fallos arbitrales y minimizan el número de veces en que como payasos de circo pobre se tiran al suelo en medio de unos gestos de dolor que hace parecer que ya hay que llevarlos al cementerio. Criticable de un Barca que engañó tan bien al árbitro que éste le pitó un penal, cuando no existía, y que fue definitivo para el marcador final. Si esto hubiera pasado en el Palogrande todavía nos estaríamos dando piedra. Buenos los últimos partidos del Once con resultados exitosos, deben seguir así si quieren el apoyo de su gente. Es mucho lo que pueden aprender de ese partido.
Y la hinchada de las mal llamadas "barras bravas" sí que deben darse cuenta que no es con la violencia demencial, que llevan al límite de matar compañeros, como van a gozar de un partido de fútbol, que solo es una diversión y no una tragedia.
Odebretch: Sigue creciendo la espuma asqueante de corrupción. Aparecen más entidades y personajes, muchos de los cuales con seguridad están siendo mencionados inocentemente, pero que al ser involucrados figuran en las listas de los posibles responsables. Reconozco, y doy todas mis disculpas al doctor De la Calle, que en mi columna de la semana pasada lo mencioné como parte de las listas de Odebretch sin que exista la más mínima sospecha de ello. Esta ligereza no me ha dejado dormir con tranquilidad y por eso públicamente retiro mis palabras.
El doctor Óscar Iván sigue en un terreno muy peligroso, y por eso decidió, como caballero que es, aplazar su candidatura hasta que haya total claridad sobre la financiación de su campaña. Esto demuestra su rectitud, pero también los días amargos que debe estar pasando.
Corficolombiana: No he podido entender las explicaciones de esta financiera que forma parte del Grupo Aval. Fueron ellos los que acompañaron a Odebretch en el contrato de la Ruta del Sol II, lo que parece legal si no fuera porque la suma invertida es de marca mayor, y cualquiera hubiera estudiado muy a fondo los balances y antecedentes del socio antes de meterse en semejante negocio. Ahora ofrecen al gobierno seguir con el proyecto, lo que garantizaría la continuidad de la obra, pero en las actuales circunstancias se ve muy difícil que suceda.
P.D.: Un compromiso político es el arte de dividir un pastel de tal manera que cada quien crea que ha recibido una porción mayor que la de los demás.
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