Jaime Alzate


"Me acabo de enterar". Después de "no vio el elefante que se metió en su casa", frase dicha por Monseñor Rubiano refiriéndose al expresidente Samper en pleno escándalo del Proceso 8.000, la expresada esta semana por el presidente Santos, mencionada arriba, sin duda entra a formar parte del archivo de frases célebres de Colombia, como cuando estaba en pleno furor ese maloliente suceso, cuyo efecto hizo estremecer los cimientos de todo el país, haciéndonos pensar que las repercusiones de lo que estábamos viviendo no dejaban otra salida que la renuncia de gran parte del equipo de gobierno, comenzando por la del primer mandatario de ese tiempo.
Estos dos hechos tienen una similitud extraordinaria, tanto por las circunstancias en que se presentaron como por los personajes que han formado parte de todo el tinglado y que hoy se debaten desesperadamente, tratando de demostrar una inocencia que están muy lejos de poder comprobar. Todo sucedió en los precisos momentos cuando se enfrentaban tratando de llegar a la Presidencia de la República dos personajes con unos índices de favorabilidad mínimos, que no subían en esos momentos del 20% y cuyas campañas estaban metidas hasta los cogotes en sus relaciones con las mafias. Una, la más poderosa del mundo, manejando el mercado de las drogas, dirigida por Escobar, el capo más peligroso del mundo. La otra, encabezada por una de las más importantes constructoras de América Latina que de una manera increíble tiene montada en sus mismas oficinas toda una organización tenebrosa, presidida por el nieto del fundador, ingeniero Odrebecht, y dedicada a corromper a los contratistas y funcionarios de las constructoras de todo el continente.
En su país sede, Brasil, en este momento han sido llamadas a declarar 86 empresas, de las que se han conocido las coimas que dieron y recibieron para salir beneficiados con contratos multimillonarios. En Colombia el dolo ha sido mucho más peligroso porque precisamente, en esos momentos nos encontrábamos en plenos preámbulos de lucha electoral que estuvo muy complicada, adicionada con una serie de movidas del gobierno de Santos que está viendo cómo la oposición ha ido cogiendo mucha fuerza, al punto que lo ha derrotado en votaciones tan dramáticas como las del plebiscito hace unos meses.
Está muy claro que la importancia del dinero en unos comicios como estos es innegable, porque muy bien sabemos que la cantidad y el manejo de los fondos sobrepasa por mucho, no solamente la organización que pueda tener un campaña sino la capacidad de estadista que pueda demostrar cualquier candidato.
Lo que estamos viviendo en nuestro país está sobrepasando la podredumbre de varios países vecinos, donde el veneno de las coimas también hizo de las suyas. Los tres mosqueteros colombianos a cargo de las ías (Carrillo, Martínez y Maya) afortunadamente han venido demostrando su carácter de hombres probos y están metiéndose de frente en todo este berenjenal que, aunque no lo creamos, apenas está comenzando a salir de la cueva y todavía hay que sacarle los tentáculos llenos de veneno.
Es tanto lo que está pasando que es mejor que tengamos mucha paciencia porque con seguridad el desenlace, a pesar de que como en el Proceso 8.000 no pasó nada, en este tampoco, pero seguramente tendremos un tiempo de tranquilidad mientras se preparan la próximas elecciones y saquemos a relucir otro escándalo.
La lista de inculpados hasta el momento es vergonzosamente grande y seguramente hay muchos que presentarán sus defensas y serán declarados inocentes, pero desde ya vemos algunos nombres cuya inocencia va a estar muy difícil de comprobar por el papel que han jugado en este sucio asunto. Oscuro el horizonte, o ¿será que nos estamos acostumbrando a tanta corrupción?
P.D.: Si deseas leer sobre el amor y el matrimonio, debes comprar dos libros muy distintos.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015