Jaime Alzate


Como estaba previsto, el final de este gobierno no será tan tranquilo como lo ha pregonado el presidente Santos, quien por una costumbre de genes le ha gustado mucho decir una que otra mentirilla, hasta terminar creyéndose toda una montaña inventada por él mismo. Claro que finalmente se ha convencido, como lo hizo el pasado jueves el incapacitado vecino Maduro, de Venezuela, que para manejar un país, además de un demócrata integral hay que ser una persona que sepa enfrentar con valentía y honradez las diferentes circunstancias que se presentan en tan delicado trabajo.
Nos sorprendimos la semana pasada cuando el expresidente Uribe tuvo un momento de duda y al pensar que no podría resistir más los ataques, las mentiras y las calumnias de "Iván el sucio" y su temible combo, renunció a su curul en el Senado para aprovechar su poco tiempo libre en un merecido descanso, después de tantos años de increíbles sacrificios en bien de Colombia, salvándola de las garras de las manadas de bandoleros que creímos iban a acabar con lo poco de libertad y democracia que aún nos quedaba.
Esa decisión de retirase nos despertó del letargo al que nos venía sometiendo la politiquería, y nos revelamos contra esta decisión del expresidente, y quienes lo habíamos respaldado en las urnas le solicitamos reconsiderar su intención, no explicándole, porque él lo sabía mejor que nadie, la falta que nos haría su consejo, y cómo todos teníamos un gran compromiso con el nuevo presidente Dr. Duque, a quien se le reconoce su inteligencia, su conocimiento del país y sobre todo su decidida intención de sacarlo de las garras de los malhechores y, precisamente por eso no podíamos dejarlo sin ese liderazgo que tanta falta va a hacer en los tiempos difíciles que se avecinan.
Con la renovación del Parlamento veremos el comportamiento de los alzados en armas, pues de ello depende si podemos vivir en paz o si seguiremos sufriendo las tormentas de un antipatriotismo hirsuto, porque se ve muy difícil que el Premio Nobel pueda dejar cimentada una paz verdadera. El futuro inmediato se va a complicar, a pesar de que estamos seguros que Duque tendrá una mano extendida, pero firme, para no dejarse manejar. Esperamos volver a oír la orden de salir de sus cuarteles a los militares y dedicar sus armas y su patriótica voluntad a devolvernos esa paz que unos días tuvimos el gusto de paladear, pero que desafortunadamente vemos muy amenazada.
Se va el Dr. Santos y ojalá le vaya bien. Se equivocó en muchas cosas pero sin duda fue mucho lo que luchó por conseguir su gran ambición de ser el Nobel de la paz. Esperamos que el futuro de Colombia sea mucho mejor, y que alcancemos una patria donde podamos vivir más tranquilos.
P.D.: Lo que se dice de un hombre no significa nada. Lo que importa es quien lo dice.
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