Gonzalo Gallo


ndo la luz de la esperanza y ella te da fuerzas para no rendirte.
Pon esa esperanza en Dios y, por más acosado que estés, recuerda que Él jamás te abandona y siempre está contigo.
Lo que pasa es que Dios nunca te prometió una vida sin afanes y sin dolores y en Jesús te mostró que no hay amor sin entrega.
Sin embargo, cuando amas, persistes y cuidas tu fe, siempre aparece una ayuda providencial y no caes en el abismo.
Tu amor, tu fe y tu esperanza no son simples paliativos, son tu fuerza y tu mejor tesoro. Con ellos sales adelante de cualquier laberinto.
Recupera el ánimo, cree, ama y espera porque solo así sorteas los arrecifes, dominas el oleaje y llegas a buen puerto.
No temas como los discípulos cuando una borrasca estaba a punto de hundir la barca en la que andaban con el Señor.
Navega seguro porque Él tiene poder para calmar los ciclones y amansar el mar. Él es tu Capitán y tu Buen Pastor.
@gonzalogallog
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