Gonzalo Gallo


Si una religión te ayuda a amarte y amar, sigue en ella, pero respeta a los que están en otra o en ninguna.
Lo que cuenta es que tú seas amor y nada más. Es lo único que Dios desea y lo único que te da felicidad.
Elude el engaño de creer que tu credo es el único bueno o que tú eres poseedor de la verdad porque eso es simple soberbia.
¿De qué te sirve tu religión si juzgas a otros o los presionas para que entren a tu colectividad? ¿Eso es tolerancia y respeto?
Sabes que vas por un buen camino por tus buenas obras, no por ir a un culto o recitar textos sagrados.
Fuera de amar nada de lo que piden las religiones es necesario ni lo pide Dios ya que él solo quiere que ames y seas feliz. Tan sencillo.
Razón tiene el Dalai Lama cuando dice que la religión verdadera es la que te convierte en una buena persona.
Los profetas bíblicos alertaron contra una fe hipócrita en la que se reza y se hacen ritos mientras se obra mal. Muy frecuente.
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