Gonzalo Gallo


Los humanos no son perezosos por naturaleza y los niños en particular tampoco lo son.
Les gusta trabajar duro si son parte de un equipo y quieren ser miembros activos de la familia y les gusta ayudar.
Un niño sabe que su contribución es importante, por eso deja que te ayude de una forma real desde sus primeros años.
No supongas que necesita algún otro tipo de distracción mientras tú haces todo y enséñale a colaborar.
Organiza en familia las tareas diarias que la familia necesita realizar y cuenta con él sin imponer.
Si no quiere busca los motivos y no pienses sin más que es que no lo desea o que es egoísta. Es erróneo suponer sin verificar.
Admite que hay razones que acaso no conoces y maneja todo con amor y con un diálogo amable.
Dile: “Estoy aquí para entenderte y ayudarte; estoy de tu lado. Vamos a encontrar una solución juntos”.
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