Gonzalo Gallo


La vida del inconsciente es un carrusel loco de torpezas, ruindad, soberbia, apetencias y ambiciones.
La existencia del ser consciente es un caminito de amor, paz, felicidad, compasión y armonía.
Por lo mismo lo mejor que puedes hacer es dedicar tiempo y energías para lograr un despertar de consciencia.
A ese paraíso te llevan la relajación, el autoexamen, la meditación, la comunión con Dios y amar el silencio.
La persona consciente es incapaz de hacer locuras porque cae en la cuenta de las consecuencias de su mala conducta.
Estas tres palabras van de la mano para aquel que sabe vivir sin hacer daño a otros: Consciencia, coherencia y consecuencias.
Hazte preguntas sobre tu modo de vivir y con humildad reconoce tus fallas, busca ayuda y sigue el camino recto.
Hay dos modos para tomar consciencia: Con amor o con dolor, por las buenas o a las malas. ¿Cuál quieres tomar?
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