Gonzalo Gallo


Está comprobado que siendo más espirituales, somos más felices y disfrutamos del más valioso tesoro: La paz interior.
Espiritu-alidad tiene que ver con todo lo que enriquece y nutre tu espíritu y, por lo mismo, todo tu ser.
Eso pide una consciencia despierta, vibrar solo en amor y ser coherentes. La persona espiritual ama y se ama.
Ama a Dios, lo tienes siempre presente y lo ves en todos y en todo. De esa comunión amorosa brotan como lindas flores estas actitudes: compasión, comprensión, cero juicios, servicio incondicional y unidad con todos y con el multiverso.
Eres libre para ser espiritual sin religión, o religioso y espiritual. Lo triste es ser religioso y no espiritual.
Es lo que en la Biblia se llama una fe sin buenas obras. Una fe muerta. El humano fácilmente cae en la trampa sutil del autoengaño: digo “creo mucho en Dios y que lo amo,” pero la vida inconsciente, ruin o mezquina va en contravía de lo que se proclama.
Sé amoroso, consciente y coherente. Entonces fluyes en paz y superas animoso los obstáculos sin desesperarte.
@gonzalogallog
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015