Gonzalo Gallo


Es frecuente que las personas vayan dando pasos hacia la depresión sin percatarse. Un paso es manejar mal una pena o duelo.
Otra señal es cuando aumenta la lista de lo que “no me gusta” y disminuye la de “esto me encanta”.
Antes de deprimirse una persona ha comenzado a encerrarse y a reducir su espacio vital y sus intereses: no quiero salir, no quiero leer, no me gusta un grupo, no me gustan la visitas y, al fin como es obvio: no me gusta nada.
Piénsalo porque acaso ya estás montado en el tren de la depresión o allí ya compró el tiquete un ser querido.
Algunos no lo admiten, pero la depresión es una decisión o una indecisión. A ese hueco no se baja porque si.
La razón no es la edad, ni un mal, es un amor frágil, poca fe y resiliencia, ya que muchos aman la vida en circunstancias peores.
El duende de la depresión también asecha a las personas que se ven como creyentes, pero con una vida espiritual muy pobre.
@gonzalogallog
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