Gonzalo Gallo


En cierta ocasión dijo un sabio tibetano a sus discípulos: “El más grande de los engaños es engañarse a sí mismo”.
Y agregó: “Es una bendición ser pobre sin resentimiento y ser rico sin arrogancia”. Alguien le preguntó. ¿Cómo se evita el autoengaño?
Y él dijo: cuando dedicas tiempo a conocerte, te examinas con humildad y escuchas lo que te dicen aquellos que te aman.
Los otros son un buen espejo y tú eres inteligente cuando buscas guía sabia y orientación.
Entonces no importa si eres rico o pobre en dinero, ya que lo que cuenta es ser ricos en amor.
Para no tropezar con el engaño y llegar a un despertar de consciencia se necesita humildad y compromiso.
Sólo un ser humilde reconoce sus fallas y únicamente quien es sencillo busca orientación y apoyo.
Por eso tantos sufren y hacen sufrir mientras dicen: “No tengo fallas” o, “tengo fallas, pero yo las arreglo solo”. ¡Gran autoengaño!
@gonzalogallog
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015