Gonzalo Gallo


Este es un día estupendo si reconozco mis debilidades y dejo de quejarme y culpar a otros o al mismo Dios.
Como dice un sabio Maestro: “si siempre pienso que el problema está afuera, ese pensamiento es el problema”.
Señor, todo mejora cuando dejo de diferir las soluciones, alejo los juicios y los reproches, me sincero y entro en mi interior.
Allí están las semillas del mal o del bien y únicamente puedo descifrar la vida mirando hacia adentro sin fáciles autoengaños.
Decido valorarme, sanar mi pasado, vivir en el amor y recordar que únicamente tengo el instante.
El perdón es un buen antídoto y un estupendo sedante, me mueve a comprender, aceptarme y aceptar a los demás.
En ti confío, Dios mío. La luz brilla si no soy ni víctima ni victimario y centro mi vida en amar, no en competir ni en envidiar.
Hay días radiantes porque elijo estar contigo, Señor, amarte con toda el alma y amar a otros como a mi mismo. Gracias por siempre.
@gonzalogallog
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