Gonzalo Gallo


Cinco largos años estuvo Charles Darwin en el barco Beagle, casi siempre mareado, pero dedicado a sus investigaciones.
Compartía con dos oficiales un camarote bien estrecho y la alimentación era mala en un buque sin una comodidad.
Sólo con gran ingenio pudo ordenar y guardar el material científico colectado. A pesar de ello, aprovechó esos cinco años al máximo.
“Los años que pasé en el Beagle fueron el acontecimiento más importante de mi vida”, dijo alguna vez.
Darwin era querido por todo el mundo, gracias a su carácter tolerante y su disposición a ayudar en lo que se necesitara.
Los marineros le llamaban filos o filósofo y su actividad científica le ocupaba mucho tiempo.
Dedicaba horas y horas a coleccionar ejemplares marinos, ordenar, clasificar, anotar y redactar su minucioso Diario personal de viaje
Es bueno decir todo esto porque algunos atribuyen a la suerte el éxito del que es apasionado, estudioso y perseverante.
@gonzalogallog
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