Gonzalo Gallo


La campaña del gobierno chino “Diez minutos felices” anima a los niños a hacer ejercicio al menos 10 minutos al día.
Lucía como una medida loable para mejorar la salud pública en un país que enfrenta tasas alarmantes de obesidad infantil.
Pero la publicidad no mencionaba la importancia de evitar la comida chatarra y mermar bebidas azucaradas tan altas en calorías.
Son productos que se han vuelto omnipresentes en la segunda economía más grande del mundo.
Resulta que el mensaje acerca de que el ejercicio por sí solo es la mejor opción fue producto de Coca-Cola.
También de otros gigantes occidentales de alimentos y bebidas procesadas con mucho dinero y escasa o nula ética.
Varios estudios prueban cómo estas empresas han ayudado a dar forma a décadas de falsa ciencia y malas políticas públicas en China.
Todo para ocultar que la obesidad y enfermedades como diabetes tipo 2 e hipertensión sí están relacionadas con la alimentación.
@Gonzalogallog
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