Gonzalo Gallo


Cuenta la historia que ante un sabio Maestro sufi llegó cierto día una persona muy impaciente a pedir una guía.
El buen hombre lo escuchó, le hizo unas preguntas y se dio cuenta de que también era bastante perfeccionista.
Le ayudó a relajarse y a hacer una meditación, una grata experiencia que le sirvió para ganar paz. Le dijo:
Si creas el buen hábito de hacer esto todos los días, serás una persona tranquila y aceptarás fallas sin apegarte a lo perfecto.
Lo invitó a comer algo y en la pequeña cocina de su casa puso dos vasos sobre la mesa y tomó seis naranjas.
A continuación las partió, separó las semillas y le dijo: por favor saca de ellas un delicioso y perfecto jugo para los dos.
Es imposible, dijo asombrado el visitante. Lo es -dijo el Maestro- debes esperar mucho para que una semilla se convierta en árbol y dé frutos no perfectos.
Llévate varias semillas, las pones en un lugar visible y al mirarlas repite con fe: “Cada día soy más paciente y acepto la imperfección”.
@Gonzalogallog
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