Gloria Chávez Vásquez


Como la mayoría de países en este mundo frágil, Colombia lidia con todo el repertorio del chanchullo electoral, aparte del robo y falsificación de cédulas. Como sabemos, para cada ley o regla se inventan multitud de trampas. Pero como si fuera poco, a la lista se ha añadido la de los venezolanos “refugiados” en el país, que ahora votan por los colombianos fallecidos.
En su “Glosario para entender el tejemaneje de las elecciones en México” (2018), el escritor y abogado mexicano Fernando Montes de Oca, ha contribuido con un repertorio encaminado a identificar los trucos y diferentes modos de trampas durante las elecciones:
He aquí algunos de los más comunes;
Operación tamal es la compra de votos mediante el reparto gratuito de desayunos o almuerzos.
La urna embarazada contiene fajos de boletas previamente votadas para inflar los votos de un candidato, partido u opción electoral.
El carrusel consiste en pagar a grupos de individuos para depositar votos en diferentes casillas.
Operación tortuga las demoras o quema de tiempo en la votación. Aquí juega un papel, ocupando puestos en las filas, los “votantes hormigas”.
Votante resucitado el impostor que suplanta la identidad de personas fallecidas.
El infiltrado es el partidario de un candidato, que opera en una mesa electoral, pretendiendo ser imparcial, pero anulando o eliminando votos contrarios con cualquier excusa.
El ratón loco es el votante legal que no encuentra su nombre en la lista o se lo han borrado. Frustrado, camina de un lado a otro buscando respuestas hasta que se cansa y se va sin votar.
Fraude burocrático: En esta categoría se colocan: la suplantación de votantes (cédulas falsas, o de personas fallecidas); boletas llenas de antemano; soborno de jurados, mesas y testigos; la urna de doble fondo; Trasteo de votos o electores etc.
Fraude electrónico: la manipulación del voto por maquina o computadora, corrupción en los sistemas informáticos que cuentan los votos. Caída de los sistemas de cómputo en red para confundir a la opinión pública y manipular los resultados electrónicamente. Fraude mediático: Esta toma lugar cuando se desequilibran las campañas de los candidatos en los medios: desacreditar a un candidato o favorecer a otro. Control de los medios para confundir a los electores haciéndolos creer que el resultado fraudulento es legítimo.
Fraude en las urnas: funciona gracias a la apatía del ciudadano de bien, la falta de recursos o complacencia de las autoridades, la complicidad burocrática o el soborno de jueces, testigos y funcionarios.
Para evitar el fraude electoral, las sociedades que lo han sufrido de manera sistemática, elaboran leyes destinadas a impedirlo. En este orden de ideas se han creado:
No al proselitismo político prohibiendo a los partidos todo tipo de presión al votante. Urnas transparentes para evitar el depósito ilegal de votos previos. Credenciales electorales con hologramas y fotografía del votante registrado.
Boletas únicas de papel o el de Boleta Única Electrónica previene el voto múltiple.
Tinta indeleble en uno de los dedos del elector que ya votó (para que no vuelva a hacerlo), este ha sido uno de los mejores métodos ya que impide en efecto que el elector vote más de una vez. Selección de ciudadanos decentes como funcionarios en la mesa electoral que garanticen el proceso.
Revisión y mejora del método para contar las papeletas. En momentos en que los destinos de la democracia están en juego en el mundo occidental, es imperativo que los ciudadanos tomen un papel más activo en defender sus libertades. Y su alternativa mas realista son las urnas.
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