Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
-¿A quién le gusta vivir con miedo?. Quizás no haya personas que respondan de manera afirmativa a este interrogante. Es que el miedo genera inseguridad, desconfianza y desasosiego, emociones que juntas originan estrés y ansiedad.
"El miedo es una emoción individual, pero contagiosa, o sea, social. Una de las ventajas de la vida en grupo es que las respuestas de miedo evolucionan para convertirse en señales de alarma, ante las cuales pueden reaccionar los otros miembros del grupo. Incluso se modulan de acuerdo con la intensidad del peligro": dice José Antonio Marina, en su libro Anatomía del miedo.
Podría decirse que hay miedos que pasan de boca en boca y originan desazón y pesadumbre. Producen síntomas físicos que alteran la salud y el equilibrio emocional en quienes lo sienten o padecen.
Se siente miedo cuando se presenta alguna amenaza o peligro ante situaciones como perder la salud, quedarse sin empleo, tener una pérdida económica, sufrir abandono afectivo, padecer algún conflicto familiar. También lo ocasionan los chantajes, el matoneo, la humillación, la burla, el acoso. Así mismo, la incertidumbre por un nuevo empleo, un viaje, una experiencia desconocida.
El miedo puede derivar de los chismes, las noticias en los medios de comunicación, los mensajes en las redes sociales, entre otros. En fin, el mapa del miedo es inmenso y tiene muchos matices que confunden y oscurecen la vida cotidiana.
No obstante, existe el miedo que induce al cuidado y a la protección personal y familiar, aquel que genera estados de alerta y de atención consciente en las relaciones y el entorno. Aunque es una emoción que por instantes puede ser perturbadora, es de gran ayuda en los momentos de peligro y riesgo inminente.
Al preguntarle a algunas personas si sentían miedo de lo que está pasando en el país en estos momentos, esto respondieron:
- No veo noticias, estas me dan miedo. Siento mucho dolor, desazón y turbación por todo lo que está pasando.
- Lo que la gente cuenta y los noticieros reportan, me ha impedido conciliar el sueño. Solo puedo sentirme tranquila cuando ya estamos todos en la casa.
- A mí me han dado dolores en el pecho, una noche creí que me estaba dando un infarto. Pienso que es el miedo que me tiene tan estresada.
- Yo he pensado que la vida puede cambiar en un segundo y he tomado consciencia de lo frágiles que somos. El miedo me ha llevado a pedir ayuda, a consultar para no amilanarme tanto.
Los miedos surgen por muchas razones, algunos reales y otros como consecuencia de creencias irracionales o pensamientos pesimistas que no tienen justificación. Identificar el origen y la emoción puede ser de gran ayuda, así como buscar alternativas que permitan modificar la manera de pensar y de reaccionar ante ciertos sucesos.
El mapa emocional de cada persona es diferente. Lo que puede ayudar a una persona, puede que no beneficie a otra. Quizás una manera de combatir el miedo sea cultivar el optimismo y la esperanza. En cuanto a ello, afirman algunos autores que el optimismo mejora la salud física y el bienestar emocional y social. Esta aseveración podría provocar actitudes responsables de autocuidado, a fin de afrontar el miedo y la incertidumbre, como tarea para potenciar una saludable y mejor calidad de vida.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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