Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Así como existen instituciones diseñadas para atender las urgencias físicas o hay ambulancias que ponen la sirena mientras se abren paso en el tráfico, así mismo las urgencias psicológicas deberían asumirse como prioritarias con el fin de brindar primeros auxilios en las crisis.
Es fundamental pensar que un dolor emocional es tan digno y necesario de atenderse como el dolor físico y que, si se logra realizar una oportuna intervención, se pueden salvar vidas y acompañar a familias o amigos afectados.
En el diario El Tiempo del día 16 de julio se lee el último informe de Forensis (Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses). En este se afirma: “Más colombianos son asesinados en momentos de ocio que por guerra y crimen”.
En el periódico LA PATRIA del 23 de julio, el informe del mismo instituto da cuenta de que en Caldas hubo 545 muertes violentas en el 2016: “Incluye homicidios, muertes en las vías, fallecimientos accidentales, suicidios y otras causas sin establecer claramente”.
Algunas de las personas que padecen dolores emocionales sienten ansiedad, estrés, miedo de quedarse solas, culpas, terrores nocturnos, dolencias físicas, náuseas e insomnio. Muestran que con urgencia deben tratarlos algunos especialistas, sin embargo, cientos de seres humanos jamás reciben ningún tipo de apoyo. Para ellos no suenan las sirenas de las ambulancias, ni hay profesionales esperándolos.
Testimonio: “Fui a buscar apoyo a una entidad luego de la muerte trágica de un ser querido. La persona que me atendió no me miró siquiera, tampoco me escuchó. Solo me hizo un gesto con la mano y dijo ‘aquí nada de llorar’. Me sentí maltratada, me paré y me fui”.
Si el tiempo, la plata y el culto que se le rinde a la belleza y al mostrarse, se invirtiera en cultivar la salud física y emocional, quizás las condiciones de muchos seres humanos enfermos y sus familias serían diferentes. No se tendrían que leer tantas estadísticas tan dolorosas de muertes de personas queridas, cuyos sobrevivientes muy posiblemente jamás han recibido ningún apoyo psicológico.
La salud emocional y mental es tan importante como la física. Las dos están íntimamente relacionadas. Se ahorraría mucho tiempo y dinero, si se vieran de manera prioritaria y con sentido responsable.
Testimonio: “Cuando me llamaron, me dijeron que hubo un accidente y que mi marido estaba herido. Jamás pensé que ya estaba muerto, yo quedé como ida. Una doctora me abrazo un rato y me dejó llorar. Ella fue mi compañía, me ayudó a hacer las vueltas. Fue un alivio”.
Los sobrevivientes de sucesos dolorosos requieren acompañamiento de manera rápida, empática y respetuosa. No puede ser, que en medio de una tragedia, se tengan que realizar tantos trámites; mientras el corazón está roto por la pena y la aflicción.
* Psicóloga - Docente Universidad de Manizales.
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