Fanny Bernal Orozco


Madres y padres enfermos emocionalmente, nido adecuado para traer al mundo hijos con dificultades en su autoestima, en los procesos de socialización, con pobres relaciones de pareja, amén de dificultades en la formación académica, lábiles emocionalmente, bajo nivel de tolerancia a la frustración y desesperanza.
Tener hijos es la más grande responsabilidad del ser humano; no es solo propender para que no les falte nada en lo material, es además, que tengan un buen ejemplo, que se sientan amados, protegidos y con la confianza suficiente para poder expresar sus emociones y sentimientos, sin dificultad en los momentos complejos.
En Colombia, los índices de abandono de niños, no solo son escandalosos, sino vergonzosos. El diario El Tiempo reporta en su edición del 5 de julio del presente año, la siguiente noticia: “Al día, 22 niños abandonados por sus padres en Bogotá”, “Bienestar Familiar reporta 3.254 casos este año”, hechos que deberían ser repudiados por el país en general, porque son niños sin dolientes, sin cuidados, condenados a la soledad, a quienes se les vulneran día a día todos sus derechos.
Ante semejantes denuncias, no hay marchas ni pancartas, ni trinos, ni plantones, ninguna protesta. ¡Ah, verdad¡, es que los niños no votan, no generan dividendos. Mientras estén en las calles, estos menores como basuras, tirados en cualquier andén o usados como si fueran mercancías, no le mueven el corazón a los poderosos, quienes solo viven preocupados por sus egos.
No se piensa que cada niño abandonado multiplica la violencia de este país, en todas sus formas: consumos, riñas, delincuencia, intolerancia, asesinatos, transgresión a las normas, violencia sexual, violencia de género, deserción escolar, analfabetismo, circunstancias que agravan las condiciones de la salud física, emocional y mental de los menores.
Varias son las causas de esta dramática realidad: padres o madres que tienen que vivir con hijos no deseados y rechazados, consumidores de alcohol, alucinógenos, marihuana, que viven el diario desamor, la depresión, enfermedades mentales, desesperanza, proyectos de vida rotos o inexistentes, situación económica precaria, bajo nivel educativo, entre otras, condiciones estas, que ponen en peligro constante el sano desarrollo de los infantes, en tanto, el daño sufrido en los primeros años en la mayoría de los casos, es irreparable.
Testimonios: “A mi mamá pocas veces la vi en sano juicio, siempre tenía pretextos para tomar, que la tristeza, que el trabajo, que la vida; mis dos hermanos y yo decidimos irnos de la casa y hemos estado en diferentes instituciones hasta ahora. Cada año al entrar a estudiar delante de mis compañeros, el profesor pregunta; el nombre de los padres; y yo digo que no conozco papá y me da rabia y vergüenza”.
Falta sensibilización y responsabilidad para llegar a ser padres o madres, es esta una de las más grandes tareas para cualquier ser humano, ya que tienen en sus manos el deber de educar y de formar para el futuro, de amar, cuidar, de dar un buen ejemplo y ser testimonio de el, roles a los que no se llega, solo por ser proveedores genéticos.
Psicóloga
Profesora Universidad de Manizales
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