Fanny Bernal Orozco


Las relaciones de pareja de algunos jóvenes están signadas por la violencia, y la agresión, en ellas, son evidentes el maltrato físico, verbal y emocional, los cuales se configura a partir de insultos, burlas, humillaciones, y hasta los golpes, conductas que se dan tanto estando solos como ante los demás y en sitios públicos. Una evidencia de esto son los mensajes que envían por Whatsapp, en los que con frecuencia hacen uso de expresiones vulgares, ofensivas e injuriosas a fin de amenazar, intimidar y controlar.
Juliana, comparte con sus amigas, algunos de los mensajes de su pareja, en una de las muchas rupturas: “Te vas a quedar sola, sola, quién va a querer estar contigo, si pareces una vaca, solo mírate, mírate es que yo estaba ciego”. Y a esta frase, le siguen insultos y risas para completar la degradación. Estas palabras a pesar de lo ofensivas son las pocas que se pueden publicar. Pero la joven, además de tener herida su autoestima, ha dejado de comer para dar gusto al maltratador. “Es que yo lo amo mucho y por eso siempre vuelvo con él”, afirma.
Así las cosas el noviazgo que debería ser una época para conocerse, compartir, madurar, aprender, divertirse, se convierte en un terreno propicio para abonar la depresión, el sufrimiento y la constante angustia.
Andrés no pudo volver a compartir con sus compañeros de colegio; su pareja le dijo: “Estás advertido, si quieres seguir conmigo, es conmigo y nada más”. Incluso se atrevió a borrarle las fotos de sus amigos y amigas, y cuando él le expresó su molestia, afirmó que si no le parecía así, entonces lo iba a dejar.
Las parejas sometidas a estos tratos e imposiciones, se sienten vigiladas, controladas, siempre les están midiendo el tiempo, las asfixian y amenazan; sin embargo todo parece indicar que estos procederes son en fin, otra manera de asumir, sus relaciones, las nuevas generaciones.
“Él me empujó dos veces y la tercera vez me pegó y yo me defendí con lo que tenía cerca, si no rompo mi relación con él, no sé qué hubiera pasado”.
Ante estas conductas es necesario preguntarse:
-¿Vale la pena mantener esta clase de relaciones?
-¿Son los jóvenes felices?
¿Qué los lleva a considerar que las relaciones de pareja son así?
Son jóvenes que se van con cualquiera que aparezca, porque le temen a la soledad, consideran que su autoestima depende de lo que digan o dejen de decir los demás, que les falta carácter y sobre todo, aprender acerca de la asertividad y la resiliencia y que requieren elevar su nivel de tolerancia a la frustración; además de que se desestabilizan por sucesos que ellos mismos magnifican: “Me dejó en visto, hace tres horas y no me contesta”, “Me quitó del perfil”. Estos hechos son la puerta por dónde entra la ansiedad, el estrés y el desasosiego.
Ante estas situaciones, es importante enseñar a los hijos a aprender que es indigno vivir bajo el miedo y la amenaza, que es trascendental autoregular las emociones, promover los valores personales, y las relaciones interpersonales; que es de gran valía, saber en quién pueden confiar, para compartir, problemas e inquietudes, poder construir relaciones edificadas en el cuidado y sobre todo fortalecer la autoestima; éstos son pasos fundamentales para tener relaciones de pareja estables, dignas y respetuosas.
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