Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
En estos días de aislamiento se convive más tiempo con la familia, con esas personas que antes de marzo se veían escasamente a la hora del almuerzo o solo al llegar la noche. Ahora deben permanecer la mayor parte del tiempo compartiendo los espacios y las acciones que hacen parte de la coexistencia.
Una señora decía: "La cocina de mi casa es muy pequeña. A mi hermano, su esposa e hijos los cogió la cuarentena aquí. Ellos son cinco y nosotros cuatro, con mi esposo y los hijos. La cuñada se mete a la cocina sólo a buscar comida o a llevar trastos para que yo lave, pero no apoya para nada. Cree que todavía está de visita y yo me siento muy mal, llena de rabia y guardo y guardo mi molestia para no armar líos. Ya estoy cansada, siento miedo de que un día no pueda controlarme y se me salga todo lo que llevo dentro".
Convivir con otros es todo un aprendizaje que requiere de acuerdos, de respeto, paciencia y -sobre todo- tener y mantener un buen principio de realidad. No se trata solo de compartir espacios, sino de entender que en el día a día hay palabras, gestos, respuestas, roces, acciones, que pueden alterar las relaciones.
Hay personas que todo lo dejan por ahí tirado, son hábiles para cambiarle de sitio a cuanto objeto cogen. Otros ponen música a alto volumen desde tempranas horas de la mañana; no faltan los que se sientan a esperar que los demás hagan, sin aportar alguna ayuda; algunos más se quejan de la comida, si simple, si salada, si dulce o…. en fin.
Para convivir y compartir en armonía con otros, así sea con seres queridos, es necesario sentir confianza y empatía, esto para poder decir lo que se siente sin tener que llegar a la humillación y al maltrato. Las relaciones emocionales y afectivas se quiebran con facilidad y la vida puede volverse un infierno, si toda molestia hay que guardarla o si hay que callar ante el maltrato.
Hay varias tareas para realizar:
- Tener y mantener unos límites claros.
- Poner tareas que impliquen corresponsabilidad, qué hace el uno, qué hace el otro.
- Expresar las emociones de disgusto cuando se sientan.
- De manera fundamental aprender a negociar y a conciliar.
- Cooperar y agradecer, verbos que al conjugarlos en tiempo presente, se convierten en recursos de ayuda para vivir mejor.
El aislamiento puede ser molesto, complejo, estresante o angustiante. En fin, se le pueden poner muchos adjetivos para explicarlo. No obstante, puede ser el tiempo para pulir muchos de los comportamientos que cada ser humano tiene y un reto para aprender a convivir con mejores hábitos familiares y de vida.
* Psicóloga - Profesora titular de la Universidad de Manizales.
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