Fanny Bernal Orozco


Fanny Bernal * fannybernalorozco@hotmail.com
Hay una pregunta importante en las reuniones de grupo, a propósito de la historia del día de hoy:
- ¿Qué peso emocional carga usted?
Cuenta una vieja leyenda, que un maestro budista se hallaba dando una lección. En un momento dado levantó un vaso de agua. Todo el mundo esperaba la típica interrogación:
- ¿Está medio lleno o medio vacío?
Sin embargo el maestro, preguntó:
- ¿Cuánto pesa?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El maestro respondió:
- Amigos míos, el peso en gramos no importa. Lo que cuenta es lo que nos pesa y eso depende de cuánto tiempo lo estemos sosteniendo. Si lo sujetamos por un minuto, no es problema. Si lo sostenemos una hora, nos dolerá el brazo. Y si lo sostenemos un día el brazo se entumecerá y se paralizará. El peso en gramos no varía, pero cuanto más tiempo lo tengo sostenido, es más difícil de soportar su peso.
Y continuó:
- Las preocupaciones son como el vaso. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más, empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de vivir.
Su conclusión resume buena parte de la filosofía budista: ‘Recordad: hay que soltar’. Tomado del libro Nada es tan terrible, de Rafael Santandreu.
A veces en las asesorías psicológicas, las personas cuentan historias que se caracterizan por el dolor y el sufrimiento que han acumulado y cargado a lo largo de sus vidas. Llevan años con las mismas historias acerca del maltrato, la indignidad, la humillación, los ultrajes, la iniquidad y siguen ahí, como si no pudieran darse la oportunidad de vivir de manera diferente.
Todos estos recuerdos generan:
- Desasosiego y frustraciones que involucran la autoestima y la autonomía.
- Culpas y remordimientos que son como una herida abierta.
- Asuntos pendientes que han ido creciendo en la cotidianidad, sin haber podido ser capaces de ponerles el remedio.
- Diálogos enfermizos y desesperanzadores que quebrantan la experiencia de vida.
A muchas personas les duele soltar y dejar ir lo que les pesa, se aferran al recuerdo de momentos dolorosos. Es más, los alimentan, se sienten incapaces de cambiar sus creencias y sus actitudes, consideran que al hacerlo se convierten en perdedores.
Soltar puede en ocasiones provocar sensación de pérdida o puede, en otros casos, ser una ganancia y una liberación. Soltar es abrir el corazón para conocer y abrigar otras sensaciones y emociones.
- ¿Y por dónde se puede comenzar?
Se puede empezar prestando atención a los pensamientos, a las frases que se dicen así mismo, a las suposiciones y a los engaños. Este puede ser un positivo y buen comienzo, para desarrollar la observación y el análisis de lo que se carga. Al realizar este ejercicio, es posible darse cuenta de que hay que orientar los pasos hacia nuevos caminos, es además, un regalo para la salud emocional y para el espíritu.
- ¿Y qué es lo que hay para soltar?
- Los resentimientos, los deseos de venganza, las cosas que cree que no pueden ser diferentes, la terquedad, la neurosis, la insistencia en querer cambiar a los demás, la creencia de que todo se debe hacer según sus pensamientos y deseos, las trampas emocionales, los afectos tóxicos, las personas con las que no se crece, en fin, hay mucho que dejar ir y que soltar. Haga su lista.
* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.
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