Efrain Castaño


El viejo estaba sentado en la puerta de su casa recibiendo un poco de aire fresco en la hora del mediodía; su esposa vieja también le hablaba desde dentro contándole cosas del diario vivir y de vez en cuando hacía sonreír a su querido viejo.
De repente tres hombres se detienen cerca de su casa en el paso del camino y algo dialogan entre ellos; el viejo, cariñoso y servicial se levanta y va hasta ellos y les invita uno a uno para que entren en su casa, tomen refresco, descansen y sepan que en su terruño todo el mundo es acogido y apreciado; “por favor no pases de largo” dijo a cada uno.
Ellos aceptaron la invitación y en gratitud prometieron al viejo que tendría un hijo para alegrar su hogar y alargar sus ilusiones; fue imposible disimular las carcajadas que desde adentro lanzó la anciana esposa que anotaba “y yo con mi vientre seco voy a tener un hijo?”; se reía de un imposible.
La verdad es que según el relato la mujer tuvo un hijo en su momento y las risotadas de incredulidad cedieron al asombro y gratitud: había sido posible lo imposible.
Lo anterior es una narración bíblica tomada del Génesis capítulo 18 que transmite la enseñanza en un acontecimiento de Abraham, Sara e Isaac que van dando cuerpo a la formación del pueblo de Dios.
La verdad es que como Sara son muchas las personas que a diario ríen de incredulidad, cuando no es que trinan de rabia, frente a la marcha del mundo, la historia, los acontecimientos; son muchas las personas que se cierran a la posibilidad de una vida mejor, de cambios en la historia personal y jovial, de pasos significativos en la marcha de los pueblos y las personas.
El cambio no solo es necesario sino que es posible, el crecimiento se da si hay apertura al aporte que otros pueden dar.
En la historia de Colombia nos hace falta la esperanza que cree posible no solo el desarme de las manos sino de los corazones, el cambio que hace llegar la mirada no de adversarios y enemigos sino de diversidad de opiniones pero con el camino del diálogo y la cercanía.
Como a Abraham le llegó un increíble cambio, a cada uno puede llegar el cambio deseado, el paso a lo mejor, solo falta que invitemos a Dios a nuestra vida, que digamos con sinceridad “no pases de largo, Señor”, acompaña a tu pueblo, a cada uno de nosotros, pues es mucha la corrupción a todo nivel y es mucho el cambio que podemos esperar.
El uso de este sitio web implica la aceptación de los Términos y Condiciones y Políticas de privacidad de LA PATRIA S.A.
Todos los Derechos Reservados D.R.A. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved 2015