Efrain Castaño


El buen Chespirito nos dejó dichos que tienen su vigencia; con el licenciado llegaban a decirse arrancando en nosotros sonrisas plácidas: "estamos locos, Lucas" resaltando que algunos hechos y palabras se salían de la normalidad y racionalidad.
Hoy podemos decir lo mismo al contemplar algunos hechos que traen contradicción o falta de claridad en algunos puntos.
Por ejemplo, hace poco condenaron a prisión a alguien que en arranque de ira escupió la cara de un abogado; la verdad que no omito la urgencia de orientar hacia la no violencia que evitaría casos como este, nada laudable, pero uno mira con interrogante el por qué cuando un hombre tira agua a la cara de su vecino en tono burlón, es calificado como signo pedagógico y quien lo hizo sigue como signo ciudadano de recto comportamiento.
Tampoco entiendo el por qué si se llama la atención y hasta puede llegar a sanción un acto obsceno en paraje público, en cambio se califica de acto inteligente, protesta educadora el bajarse los pantalones y mostrar el trasero en reunión pública y aún con medios de comunicación y se declara casi héroe nacional a quien esto hace. No alcanzo a entender.
No veo correcto o en el cauce de la verdad y equidad el que se haga mención una y otra vez en medios de toda clase a una marcha de protesta o reclamación de derechos, y eso está bien, pero me preocupa que una manifestación que casi llenó la plaza de Bolívar como fue la celebración del día Eucarístico o Corpus Christi que reunió personas de toda clase, edad y condición fuese ignorada por todos los medios y ninguna mención se diese a conocer de este hecho positivo y esperanzador en nuestro medio.
Hoy estamos ya casi cansados de tanta corrupción en todos los niveles, incluyendo el religioso con casos de fallas morales y pastorales graves y preocupantes, hechos que son repetidos hoy y mañana, que se extienden a horas y horas de informaciones, pero en cambio al comunicado publicado por el señor Arzobispo de Manizales bajo el lema "la verdad nos hará libres" y nos alejará de toda corrupción, los medios de comunicación han silenciado tan profundo comunicado y nada se ha dicho al respecto.
La verdad es que preocupan estos extremos cuando se amplifican los nada ejemplares y se callan los edificantes, positivos, expresivos de una sociedad que quiere manifestar modales que abran caminos de convivencia madura y paz más estable.
Es parecido a cuando a Cristo le pusieron corona de espinas para burlas y gritos de humillación omitiendo sus palabras de vida y sus actos de redención.
Perdonen si me equivoco, pero me reitero en afirmar: "estamos locos, Lucas". Necesitamos caminos de luz y verdad.
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